sábado, 24 de noviembre de 2012

"SUEÑOS: CORALINE" y "SUEÑOS: CELIA" de Terry Dodson y D.P. Filippi



Títulos Originales: Songés ( Coraline )/ Songés (Celia )
ISBN: 9788496706361/ 9788415296553
Editorial: DOLMEN EDITORIAL
Fecha de publicación: 2007/2012
Número de páginas: 56 /48

Jareth:  UNA INSTITUTRIZ DE ENSUEÑO


En verano de 2007, con los calores, y de la mano de la editorial Dolmen,   llegaba a España desde el país vecino "Sueños. Coraline", un cómic que plantea con cierta sencillez una vistosa amalgama de  fantasía tradicional y fino erotismo. Su guión viene firmado por un desconocido para mí D.P. Filippi y el dibujo por el norteamericano Terry Dodson, más conocido por sus incursiones superhéroicas de la mano de las todopoderosas Marvel y DC. 

El cómic da comienzo con Coraline, una preciosa joven que, en respuesta a un anuncio donde se requiere de los servicios de una institutriz, se presenta en su nuevo lugar de trabajo, una enorme y señorial finca a las afueras de un pueblo. Pese a sus vastas dimensiones, que incluye frondosos jardines y hasta un lago,  en la propiedad tan sólo parecen vivir tres personas: Ekborn, el mayordomo,  Guérande, la ama de llaves y el señor Vernère, que en realidad es un niño. Precisamente, el trabajo de Coraline consiste en ser la nueva institutriz de este último, o eso es al menos lo que se le dice. La realidad, como se comprueba ya desde la segunda página,  es que entre los muros de la finca nada es "normal".



El jovencísimo Vernère ( un claro homenaje nominal  a Julio Verne) es un precoz y prolífico inventor de maravillosas  máquinas y artilugios que facilitan las tareas domésticas de sus dos sirvientes lo cual, si tenemos en cuenta que está ambientada en el S. XIX, sirve de por sí para situarlo en la esfera  de lo  fantástico. Pero eso no es todo. Coraline desde su llegada a la finca experimenta una serie de extraños y vividos sueños que la transportan a escenarios de aventuras y cuentos, y en los que siempre aparece un apuesto joven que intenta "hacérsela" por la vía directa.  Curiosamente todos los sueños comienzan de la misma forma, con la joven visitando una habitación donde dos extravagantes sirvientes le proporcionan una indumentaria adecuada para el sueño en cuestión, antes de ser acompañada por un risueño botones a un ascensor que la lleva directamente a él. 



Conforme avanza la trama se van generando una serie de interrogantes (y pistas) que, finalmente, se resuelven en el segundo volumen, "Sueños. Celia", aparecido en Octubre de este año.  Ambos volumenes mantienen el mismo nivel y uniformidad en todos los sentidos  lo que se agradece al tratarse de dos entregas de una misma historia. Permitidme, sin embargo, reservarme quien es Celia para no desvelaros más de la cuenta. 

El punto de vista de toda la historia es el de la  protagonista, Coraline,  en el sentido de que la seguimos en todo momento y solo sabemos aquello que ella descubre (aunque algún as en la manga se guarda). No obstante, el lector masculino por razones evidentes se identificará antes con Ekbon, el mayordomo voyeur, y/o con el  caprichoso Vernère. 



"Sueños. Coraline" y "Sueños. Celia" plantean una historia que tiene como principales ingredientes los motivos y referencias a una larga tradición de cuentos y novelas de aventuras, un abierto erotismo/exhibicionismo (siempre femenino) y ciertas dosis de misterio, que se limita básicamente a saber qué está pasando y por qué. Una combinación que francamente no está mal pero a nivel de guión tampoco acaba siendo nada del otro mundo. Si por algo destacan y acaban funcionando estos dos albums es por su excelente apartado gráfico. El talento de Dodson para ilustrar a la exuberante Coraline en mil y una incendiarias posturas y modelitos (cuando los lleva) es más que evidente. Eso no significa que su trabajo solo destaque en ese sentido, aunque claramente sea el más "goloso" para el público masculino. Si hay que ser justos  todo su trabajo en esta serie es para quitarse el sombrero, desde los personajes, hasta los ingenios de Vernère, pasando por los escenarios y por todo aquello que aparece en sus viñetas.  Su dibujo es una habilísima combinación de detallismo y frescura. 

Tampoco se le pueden escamotear  merecidos elogios al laborioso color,  que no desmerece los lápices, y que corre a cargo de su mujer. Contemplando cualquiera de las páginas de estos dos albúms  no extraña que haya llevado tanto tiempo finalizarlos. 


Vamos, que estamos ante unos cómics de excelente factura visual con una historia de sueños, fantasía,  y trasfondo pseudo-científico, que se lee bien pero  cuyo argumento podría haber dado para mucho más de no ponerse básicamente  al servicio de un erotismo limitado a la exhibición ininterrumpida de los encantos carnales de su  voluptuosa protagonista.  Unos cómics que, en más sentidos que   nunca, están hechos para ser  disfrutados por los ojos.

Mi valoración: 6'5 ( sobre 10 )


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