sábado, 27 de abril de 2013

"LA ISLA DE LOS CIEN MIL MUERTOS" de Jason y Vehlmann


ISBN/ASIN: 9788415163961
Editorial: ASTIBERRI
Fecha de publicación: 2012
Fecha de edición: 2013
Número de páginas: 56


Jareth: "¡ POR ALLÍ RESOPLA! "

Que los piratas vuelven a estar de moda es algo que no ha pasado desapercibido para casi nadie y, menos aún,  para la industria del ocio y el entretenimiento, ya sea cinematográfica, literaria o del cómic.  Ciñéndonos al cómic, recientemente he podido disfrutar de dos magníficas series del género, cada una de ellas con sus particularidades y virtudes, que son: "Long John Silver" de los franceses Dorison y Lauffray y  "Isaac el pirata" del también francés Christophe Blain, las cuales os emplazo a leer y de las que hablo más extensamente en las siguientes entradas:

http://dentrodellaberinto-jareth.blogspot.com.es/2012/08/long-john-silver-de-xavier-dorison-y.html

http://dentrodellaberinto-jareth.blogspot.com.es/2012/12/isaac-el-pirata-de-christophe-blain.html

Pues bien, la semana pasada, y durante mi asistencia al "Salón Internacional  del Comic de Barcelona" topé de bruces en uno de los numerosos stands editoriales con una nueva aventura de piratas en la que enrolarme. Allí estaba sentado el dibujante noruego Jason, firmando ejemplares y promocionando su nuevo trabajo: "LA ISLA DE LOS CIEN MIL MUERTOS". Como es un autor de mi gusto no dudé en echarle un vistazo a su tebeo, del que ya había leído cosas favorables ( gracias Pablo, de "El lector impaciente", por tu fantástica labor divulgativa ). Finalmente decidí comprarlo y ponerme a la cola de sus admiradores que, por cierto, no era muy numerosa. Y no pude salir más contento: con un buen tebeo bajo el brazo, firmado por el mismo Jason, que encima tuvo el detalle y delicadeza de hacerme un fantástico dibujo a toda página en una hoja.



Ya sabía de antemano, antes de tener el ejemplar entre mis manos, de que esta no era una obra cien por cien Jason sino que el guión corría a cargo de Fabian Vehlmann, del que ya había leído "Los gigantes petrificados", dentro de la serie de Spirou, y el magnífico "Green Manor". La verdad es que tenía curiosidad por ver como un autor tan particular y autosuficiente como Jason combinaba esfuerzos con un guionista del tipo de Velhmann

Una vez leído el fruto compartido de su trabajo, y despejada la curiosidad, he de decir que el resultado ha superado las expectativas que tenía.Si bien es un trabajo con una clara intención más comercial que a los que nos tenía acostumbrados el noruego, también es cierto que Vehlmann ha elaborado un guión que se fusiona y compenetra a la perfección con el estilo de su compañero de viaje, hasta el punto que parece una obra puramente Jason. Solo hay que ver las seis primeras páginas para rendirse a esa evidencia. Es más, en la primera tenemos una secuencia narrativa silente, únicamente gráfica, donde Jason vuelve a conquistarnos con la simpleza y plasticidad de su dibujo, al tiempo que con esa enigmática inexpresividad facial de sus personajes. 



El álbum comienza con una joven que encuentra una botella en la playa, meciéndose apaciblemente en las turquesas aguas marinas. La abre inmediatamente y, como no, encuentra en su interior un mapa del tesoro.  Pero, como apunta uno de los personajes, ¿a quién se le ocurre meter un mapa del tesoro en una botella ? . Este Cliché y esta pregunta serán la base con la que los autores urdirán una delirante y  singular historia de piratas que rehuye los derroteros más convencionales del género, aunque tangencialmente se nutra  y haga referencia a ellos.Y es que Velhmann y Jason han logrado que de su colaboración nazca algo que el lector sabe agradecer: una sencilla y divertida historia, henchida de frescura y saber hacer. 

Está claro que "LA ISLA DE LOS CIEN MIL MUERTOS" no es ni mucho menos una obra vanguardista ni trascendente en ningún sentido. No pasará a la historia, ni siquiera dentro de lo más emblemático de sus autores, pero eso no es lo importante, ya que este es uno de esos tebeos que el aficionado gusta de recuperar de vez en cuando de su estante para releer y pasar un buen rato, por el mero y relevante hecho de hacerlo. Y aquí reside  otra más de sus virtudes, su agilidad. Y es que el tebeo se lee en un santiamén o en menos de lo que tarda un condenado en cruzar la pasarela a punta de sable.



Velhmann ha creado un guión sólido, entretenido, sembrado de un elaborado humor negro aderezado con gotas de crudeza y surrealismo que moverá a más de un risa y sonrisa, por parte del lector, y que cuenta con algún que otro momento memorable. ¿Cómo no iba a ser así con ¡ una escuela de verdugos ! de por medio?.

El dibujo de Jason, por otro lado, es de una belleza y sencillez deslumbrante. Parece mentira que un dibujo tan simple, acompañado de un también sencillo pero afortunado color, pueda resultar tan atractivo a la vista. Y qué decir de su limpieza y elegancia narrativa, que se lee de forma casi hipnótica, y que, para la ocasión, rehuye el tono sofisticado de otras de sus obras en aras de una diáfana linealidad.

Los personajes, aunque no muy complejos, dado que ni la extensión ni el objeto de la obra lo permiten,  están bien perfilados y resultan atractivos, redondeando aún más el resultado final.




El final, del que por supuesto no pienso avanzar nada que os lo pueda estropear, aprovecha muy bien uno de los rasgos característicos del estilo de Jason. Tanto que uno llega a preguntarse si el final fue idea de Velhmann ( en un brillante ejercicio de empatía artística con su compañero ) o del dibujante noruego.

Pues nada que si queréis uno de esos tebeos intrascendentes, que se leen prácticamente solos, y que dejan un grato poso en el recuerdo, no dudéis en darle un vistazo a "LA ISLA DE LOS CIEN MIL MUERTOS".  Estoy convencido de que si lo leéis  volveréis a él más de una vez, sin necesidad de ningún mapa, ni ninguna gran X, que os indique el lugar que ocupa en vuestra estantería. 

Mi valoración: 7 ( sobre 10 )





sábado, 23 de marzo de 2013

JOHAN Y PIRLUIT



Jareth: ¡ QUE SE HAGA JUSTICIA !


No. No voy a hablar de política aunque últimamente el panorama esté tan revuelto que sólo se invoque a la diosa de los ojos vendados para temas relacionados con ella. En mi caso voy a hacerlo por una razón muy distinta y que tiene que ver, como no,  con nuestra estimada afición: los tebeos. Me explicaré. Hace muchísimo tiempo que voy leyendo en diferentes blogs peticiones, por parte de los aficionados del medio, de una edición actual y en condiciones del clásico de la Bandé Desinnée "Johan et Pirluit" de Peyo, que desgraciadamente en castellano se encuentra dispersa en tebeos de diferentes editoriales y factura, ya todos ellos descatalogados.  También hace ya bastante tiempo que veo que esas peticiones son desatendidas una y otra vez, por razones que se me antojan desconocidas, por parte de la editorial destinada a ello, la todopoderosa Planeta de Agostini. Ni siquiera el hecho de que en Francia se hayan editado unos integrales que reúnen la colección al completo parece haberlos animado, y eso que, seguramente, el lector español agradecería, aplaudiría, y compraría, una edición traducida calcada a la francesa y similar a las ya realizadas por Planeta de "Theodore Poussin" o " Gil Pupila ".  Pero los años pasan y parece que el asunto misteriosamente no mejora. 




Es una pena, porque seguramente ello está llevando a los admiradores de la serie a completarla con el citado material descatalogado o, directamente, a hacerse con los integrales franceses en el caso de los que se defienden con la lengua de Victor Hugo. Desde el año pasado, además, la Editorial BASE que posee los derechos de las series de Peyo en catalán está editando, al parecer con éxito, las colecciones de "Los Pitufos", "Johan y Pirluit", y este mes parece que se lanzan con otra estupenda serie del artista  belga, "Benoit Brisefer", que en castellano se conoció como "Valentin Acero" y en catalán como "Benet Tallaferro". 

Espero que la editorial Planeta vaya tomando nota y espabile con estas obligadas publicaciones, de justicia para el lector de BD en castellano, o se encontrará que sus más seguros compradores se habrán buscado las castañas por otros lares. Yo, al menos, y a la vista de la situación, ya he empezado la colección de este simpar duo de aventureros en la magnífica edición de la editorial BASE y veo que acabaré completándola sin que asome la solicitada edición en castellano. 



El objeto de esta entrada no es otro que poner de nuevo, y una vez más, esta petición en la actualidad de la blogosfera dedicada al tebeo, desde la humilde parcela en la que escribo. También celebrar que tras la aparición por parte de la editorial catalana de los números 14, 15, 16 y 17 de la colección, que no están ni guionizados ni dibujados por Peyo, si no que son obra de su hijo, Thierry Culliford, el también guionista Yvan Delporte, y el dibujante Alan Maury, por fin, ha aparecido el número 13, "Le sortilege de Maltrechu" ( en castellano "El sortilegio de Malasombra" y en catalán "El sortilegi de Malveí" ).

A continuación hablaré un poco de la colección, el autor, y  los personajes, para aquellos que no los conozcan, y daré cuatro pinceladas de lo que me han parecido estos títulos recientemente aparecidos.



Pierre Culliford, más conocido como Peyo, fué un guionista y dibujante de tebeos belga de la inolvidable hornada o generación de Franquin ( Spirou, Gaston La Gaffe... ), Morris ( Lucky Luke ), Roba ( Boulle et Bill...) y otros.  Su pasión por la Edad Media le llevó a crear un juvenil  caballero de nombre Johan que viviría su primera aventura en el diario Le Derniere Heure, en forma de tira en blanco y negro, en 1946. Tras esta pequeño bautismo, en 1952, Peyo retoma al personaje, dándole una imagen algo cambiada ( con pelo moreno ),  y lo convierte en protagonista de una serie de historias largas en la mítica Le Journal de Spirou. Pero Johan no era un personaje que estuviera destinado a prosperar solo, y así, desde la tercera historia larga, su andadura se verá ya inseparablemente ligada a la de su amigo, el pequeño y divertido Pirluit, hasta el punto que el éxito de este último le llevará a compartir cartelera en el título de la serie.



Las historias de Johan y Pirluit tienen lugar en una elducorada y fantasiosa Edad Media, plagada de magia, criaturas y, sobretodo, aventuras que hacen las delicias de los amantes de las series infantiles/juveniles de capa y espada. Precisamente serían un grupo de esas criaturas las que eclipsarían a los protagonistas, consiguiendo una fama superior a ellos entre el público juvenil, y que, finalmente, redundaría en que Peyo les dedicará más tiempo que a sus tan estimados Johan y Pirluit, en una colección propia. Me refiero a esas criaturas simpáticas y pequeñas, de piel azul,  vestidas con gorro y barretina blanca, que aún a día de hoy protagonizan películas. Me refiero, claro está, a los pitufos. 

Los pitufos aparecieron por primera vez en la inolvidable "La flûte à six Schtroumpfs" ( "La flauta de los pitufos" ), que es el álbum número 9 de la colección.  A partir de ese momento, su éxito fue tal, sobretodo entre los más peques, que Peyo no tuvo más remedio que hacerlos aparecer de vez en cuando en las aventuras de sus dos personajes más queridos. La verdad es que, pese a que me encantan Johan y Pirluit, las apariciones de los benéficos Pitufos, a lomos de sus cigüeñas, nunca están de más en sus aventuras y le dan un encanto singular a la historia. Es curioso, además, que en su propia serie nunca o casi nunca vemos a los Pitufos volando sobre cigüeñas, imagen que, sin embargo, se ha convertido en una seña de identidad en sus apariciones en la serie que estamos comentando. 



Los ingredientes principales de la serie de "Johan y Pirluit" son su encantadora y simpática factura visual, sus sencillos a la par que entrañables personajes, su desenfadado tratamiento, siempre orientado al más puro y genuino entretenimiento, su humor blanco, y unos argumentos que lejos de pretender ser originales consiguen siempre satisfacer al lector en sus expectativas. Y es que en Johan y Pirluit no faltan ni los lugares recurrentes a este tipo de aventuras ( castillos, bosques encantados, posadas, tierras lejanas...) ni las habituales pero estimadas situaciones del género ( asaltos a castillos, emboscadas, duelos, busquedas de objetos mágicos, etc ). Es decir, que estamos ante una de esas series clásicas que se ha hecho con la estima de generaciones de lectores dándoles con sencillez, aunque de forma impecable, aquello que ellos esperan de un tebeo de semejantes características. Todo ello convierte a "Johan y Pirluit" en una de esas series imprescindibles del cómic infantil-juvenil.

La serie cuenta hasta la actualidad, en su edición francesa,  con un total de 17 albums. Hace tiempo que no aparece ninguno nuevo, supongo que porque sus actuales responsables se encuentran más ocupados en ofrecer nuevas aventuras de Los Pitufos, así que, como vemos, una vez más, la historia se repite.



Dejando el tema del éxito de los Pitufos a un lado, este es el listado de los 17 albums originales, que afortunadamente están siendo editados por la editorial BASE en catalán, siguiendo el orden de aparición original a la inversa ( esperemos que Planeta tome nota y se apunte a la exitosa iniciativa ).           

1- Le Châtiment de Basenhau, 1954
2- Le Maître de Roucybeuf, 1954
3- Le Lutin du Bois aux Roches, 1956
4- La Pierre de lune, 1956
5- Le Serment des vikings, 1957
6- Le source des dieux, 1957
7- La Flèche noire, 1959
8- Le Sire de Montrésor, 1960
9- La Flûte à six schtroumpfs, 1960
10- La Guerre des sept fontaines, 1961
11- L' Anneau des Castellac, 1962
12- Le Pays maudit, 1964
13- Le Sortilège de Maltrochu, 1970
14- La Horde du corbeau, 1994
15- Les troubadorus de Roc-à-Pic, 1995
16- La nuit des sorciers, 1998
17- La Rose des sables, 2001


En época reciente he podido ir leyendo los álbums 9,13,14,15,16 y 17 de los que hablaré brevemente, dando una semblanza argumental así como una valoración personal. 



El primero de ellos es el célebre álbum 9, "La flûte à six schtroumpfs" ( La flauta de los pitufos/ la flauta dels sis barrufets ), que comienza con Pirluit tocando el laud tan mal como sólo es capaz de hacerlo, para pena y tortura de los demás habitantes del castillo.  Es por eso que, cuando llega allí un vendedor ambulante con una carro cargado de instrumentos musicales, el rey y Johan harán todo lo posible para que se marche y no llegue a cruzarse con Pirluit.  Lo conseguirán, pero el destino querrá que el pequeño rubiales encuentre una peculiar flauta de seis agujeros que ha caído del carro. Se trata de una flauta mágica que, cuando se toca, hace bailar hasta la extenuación y  la inconsciencia a aquellos que la oyen pero no a quién la toca. 

Cuando descubre su sorprendente atributo, el bromista Pirluit la utiliza para ensañarse jocosamente con los pobres habitantes del castillo. Sin embargo, no todo serán risas para el pequeño pillastre porque se hará llegar al castillo un siniestro personaje llamado Matias de Torchesac que, con sus tretas y ardides, acabará por robarle la preciada flauta. Así comienza la persecución de los dos entrañables protagonistas en busca de la flauta de terrible poder que les llevará a requerir la ayuda del mago Omnibus e, incluso, de  los creadores de la flauta: ¡ los pitufos !



"La flauta de los pitufos" es con toda seguridad por distintas razones el álbum más conocido y famoso de la serie. Entre otras cosas porque en él aparecen por vez primera los pitufos, pero también porque es una excelente historia de aventuras sembrada de inolvidables momentos y humor. El dibujo de Peyo, que aún habría de evolucionar más, está ya en un estupendo momento. Sus viñetas son frescas, la expresividad de los personajes es sensacional,  sus movimientos tienen ritmo... vamos, y resumiendo, que consigue embarcar al lector en una fantástica aventura que   resulta inolvidable para los más peques y, por qué no, para los no tan peques.

Esta es, sin duda, y hasta la fecha, mi aventura favorita de la serie. Aún me quedan muchas por leer pero me es difícil concebir que se llegue a las cotas aquí alcanzadas. Me conformaré si se acercan ¡ Si es que tiene hasta un duelo a flautas !

Decir que de ella hay una versión en cine de dibujos animados que se titula " La flauta de los pitufos" del 76 que contó con la ayuda de Peyo y de Del Porte, y que ocupa un lugar en el corazoncito de aquellos que la vieron de niño ( entre ellos un servidor ). Existe una versión en DVD en castellano desde 2010 pero que, desgraciadamente, tiene un doblaje mucho peor que el original del momento, las canciones no están traducidas, el audio en francés y catalán está excluido, y tampoco cuenta con subtítulos. Una verdadera pena. Vista hoy día es una película que, aunque se nota mucho el paso del tiempo en cuanto a la animación, sigue conservando su esencia y encanto. Eso sí, es una película decididamente infantil, con el humor blanco e inocente característico de la serie y lejos de la mordacidad de productos actuales. 



El álbum número 13 de la colección, "Le sortilege de Maltrochu", es el último editado por la editorial BASE aunque muy pronto saldrá el siguiente, "Le pays maudit". 

"El sortilegio de Malasombra" es el último álbum de la serie guionizado y dibujado por Peyo, y supone un conseguido último logro de su autor. En él Peyo vuelve a volcar todos los elementos que le harían celebre. Tanto el sentido de la aventura, como el ritmo y el humor están a un altísimo nivel. Su dibujo es excelente, de esos que crean escuela pero que son difíciles de imitar ( como se verá en los números que le siguieron ). Todo un paradigma de lo que tiene que tener este tipo de dibujo. Su encanto, gracia y frescura difícilmente encuentran parangón en otros autores, a no ser que sean los contados maestros de su talla ( Franquin, Uderzo, Morris...).

El argumento en sí es de lo más clásico y trillado, aunque eso no quita que deparé una lectura muy apreciable dorada con fantásticos momentos. 

Pirluit encuentra durante una cacería real en el bosque a un perro que habla. Echando la cacería al traste intentará, sin éxito, que el perro hable ante sus amigos. Sólo más adelante conseguirá descubrir que en realidad no se trata de un perro mágico sino de un príncipe que ha sufrido una maldición por parte de su rival, el malvado Malasombra, que pretende casarse con su prometida, la princesa Genoveva. 

Johan y Pirluit deberán dar al traste con los planes de Malasombra y para ello se embarcaran en una aventura en pos de restituir al principe a su forma humana. Como decía, un magnífico exponente de cómic de aventuras infantil-juvenil, que encantará a los más adultos que aún disfrutan como enanos con estas obras de tan brillante factura ( ¡ como yo ! ), y ya ni digo a los más niños. 

Los pitufos vuelven a aparecer en él y el pobre Pirluit padecerá en sus carnes los efectos del terrible encantamiento. 



El 14 álbum es "La horde du Corbeau", que en catalán ha sido publicado como "L' horda del corb"  y en castellano sería " La horda del Cuervo".

Tras "El sortilegio de Malasombra", que es del año 1970, Peyo había abandonado totalmente la serie. No obstante, en el año 1992 ediciones Le Lombard firma un acuerdo con éste y con su hijo, Thierry Culliford, para recuperar a los personajes en nuevas aventuras en forma de álbum que dieran continuidad a los editados por Dupuis. Fue entonces cuando Peyo decidió recuperar un viejo argumento, de hacía unos veinte años, titulado Les Barbares para inaugurar esta nueva singladura de sus personajes en otra editorial. Como se encontraba bastante enfermo y no podía encargarse de los dibujos él mismo, recurrió a Alain Maury, uno de los dibujantes de "Los pitufos", que si seguían publicándose, para realizar el trabajo. Desgraciadamente la muerte le sorprendió con un ataque al corazón  la Nochebuena de aquel mismo año y no pudo ver el retorno de sus adorados personajes. Cosas que tiene la muerte, que se lleva a los más especiales en días y momentos especiales. 

Lejos de quedarse el proyecto estancado, su hijo, junto con Yvan Del Porte y Alain Maury, lo llevaron a buen puerto sin ya la presencia del maestro pero con su espíritu impregnando cada una de las páginas. "L' horde du Corbeau" vio la luz en Francia en 1994 y en Cataluña recientemente, permaneciendo aún inédito en castellano. Aunque con solo echarle un vistazo se nota y palpa que ya no es Peyo quién lo dibuja, la verdad es que es un producto digno y que se ciñe al tono de los originales. 



El dibujo de Maury es francamente bueno cuando se trata de representar a los pitufos ( su especialidad ), a Johan y Pirluit o a personajes emblemáticos de la serie, pero flojea con aquellos de nueva creación. Pese a que están bien conseguidos no tienen el encanto ni el toque irrepetible y genuino que hiciera inolvidables a los de Peyo. A nivel de composición, de encuadre en las viñetas, también se notan las diferencias, saldándose a favor del creador original, pero sin que ello signifique que el trabajo de Maury  sea suficientemente atractivo.

En cuanto al guión, funciona bien y, pese a no estar a la altura de sus precedentes, si que es verdad que sin entrar en absurdas comparaciones ofrece un buen entretenimiento. Es decir que, si partimos de la realidad irreparable de que Peyo ya no podrá ofrecernos más historias de Johan y Pirluit, el trabajo de sus sucesores es más que loable, respetuoso, y ofrece una digna y apreciable continuación de lo que la serie fue. Seguramente habrá otros que pensaran que mejor no tocar lo intocable, pero yo, para el caso, he agradecido y disfrutado estas continuaciones. 

El argumento, como decía antes, rescata una vieja idea de Peyo que parece basada en la figura de Atila y sus hunos que en el fantástico medioevo de Johan y Pirluit tendrán su encarnación en la horda oriental  del Cuervo. La propuesta de base es bien sencilla. Una horda de nómadas bárbaros está arrasando las tierras por las que pasan y van en dirección al castillo de nuestros héroes así que estos se tendrán que poner manos a la obra para reunir fuerzas con las que combatirlos y evitar que fructifiquen los pérfidos planes de un vasallo que pretende sacar tajada de la situación.  Como no, los pitufos y el mago Omnibus volverán a aparecer, como no podía ser menos en este relanzamiento de la serie. 



El albúm número 15 es "Les troubadours de Roc-à-Pic", editado en catalán como "Els trobadors de Rocafort" y que en castellano sería "Los trovadores de Rocafuerte". 

Esta nueva entrega goza de las virtudes pero también de las flaquezas de la anterior. El resultado final es un álbum apreciable y que será disfrutado por los fans de la serie, que la lean sin prejuicios, y que eviten la continua comparación con los álbumes de Peyo. Además cuenta con algún recurso narrativo nuevo en la serie, a mi parecer grato, como la conversación entre Pirluit y otros personajes en primer plano, con sus respectivos bocadillos, y de fondo, sin enmarcar en bocadillos, el aburrido discurso que está dando el rey a sus invitados. 

Siento tener que decir a los fans de los Pitufos que estos no aparecen en esta ocasión pero tampoco se los echa a faltar, recuperando así un poco la autonomía y protagonismo de los personajes principales. 

El argumento es el siguiente:

Nuestros dos amigos conocen accidentalmente al heredero del Conde de Rocafort, que tiene una habilidad innata para meterse en problemas y, sobretodo, en peleas. A su padre, el anciano conde, no le gusta su actitud y lo advierte con desheredarlo definitivamente si vuelve a participar en otra bronca, así que Johan y Pirluit tendrán que ayudarlo para evitar que eso suceda, puesto que su hermano se ha propuesto justamente lo contrario con el fin de obtener la heredad del condado. 



El siguiente álbum es "La nuit des Sorciers" ( "La nit dels bruixots" o "La noche de los brujos").  En él, Johan y Pirluit se dirigen a  visitar a su amigo, el mago Omnibus, en unas fechas muy especiales para los magos. Se acerca la Noche de los Brujos, noche  en que las criaturas mágicas se reúnen en lo profundo del bosque. Pero en esta ocasión, las cosas no transcurrirán con normalidad ya que el mago Ubiquitas se ha propuesto alzarse con el poder absoluto, y para ello debe robar el Anillo de Plata de Omnibus y el Anillo Rojo de la bruja Miriam y utilizarlos en un ritual. Johan y Pirluit, con ayuda de los pitufos y otros personajes, deberán evitarlo.

Este es ya el tercer álbum de Delporte, Thierry Culliford y Alain Maury y se nota. Aunque es entretenido y sigue conservando las señas de identidad de la serie, se percibe cierto distanciamiento respecto al estilo Peyo o, lo que es lo mismo, un mayor despliegue de lo que se percibe como el estilo personal de Maury. Mientras que los protagonistas, y personajes emblemáticos de la serie, siguen conservando un estilo que imita bastante bien el de los originales, los secundarios, al menos gráficamente, se encuentran ya bastante alejados del maestro, salvo contadas excepciones como la hija de la bruja o un gigante. Es aquí donde lucen más las carencias de Maury respecto a su maestro. Sus diseños no tienen la gracia ni el encanto de su antecesor y eso juega en detrimento de una historia que, sin embargo, resulta suficientemente entretenida. 



Y, finalmente, llegamos al hasta ahora último álbum de la colección: "La Rose des Sables" ( "La rosa del desert"/ "La rosa del desierto" de haber una traducción en castellano). Un álbum que ha sido una grata sorpresa ya que supone, a mi juicio, una mejora respecto a su inmediato predecesor, "La nuit des sorciers". En éste, Maury recupera un estilo más Peyo, pese a las insalvables diferencias, y el tebeo lo agradece ya que gana en empaque, consiguiendo, junto con el guión, el que posiblemente es el mejor de los álbumes posteriores a la muerte del creador de la serie. 

En esta ocasión las aventuras de Johan y Pirluit los llevan a terrenos nunca hollados por ambos, unas lejanas tierras orientales que recuerdan mucho al contexto y periodo de Las Cruzadas.  Y allí van porque se ven enredados en una aventura cuando un viejo amigo del rey lo visita y solicita su ayuda. 

"La Rose des Sables" es, en ese sentido, un buen broche a la serie que no sé si volverá a ser retomada. Espero que sí, si los pitufos lo permiten je,je.

Y no quiero terminar esta entrada sin volver a solicitar, lo que ya viene siendo de justicia: una edición en condiciones de los álbumes de Johan y Pirluit en castellano.  La editorial BASE ya lo ha hecho en catalán y si Planeta no está por la labor bien debiera permitir que otros lo hicieran. 



lunes, 4 de marzo de 2013

"LAS AVENTURAS DE BLAKE Y MORTIMER: LA MARCA AMARILLA" de Edgar P. Jacobs


Título original: La Marque Jaune
ISBN: 8484311813
Editorial: NORMA EDITORIAL
Fecha de publicación: 1953
Fecha de edición: 2000
Número de páginas: 72


Jareth: A LA SOMBRA DE HERGÉ

En más de una ocasión me he preguntado ¿ por qué reseñar un clásico del cómic ampliamente conocido y reconocido por todos los aficionados al noveno arte cuando hay tantas obras prácticamente desconocidas por comentar ? Sin querer resolver del todo la cuestión,  diré, basándome en mi propia experiencia, que por muy célebres y conocidas que sean muchas de estas obras hay infinidad de aficionados al medio que desgraciadamente nunca las leyeron. Las razones para ello pueden ser muy distintas. Algunos porque directamente nunca se sintieron atraídos por sus propuestas, lo cual me parece perfecto, porque como reza el dicho: para gustos colores, pero también otros  porque nunca las conocieron o nadie reclamó su atención suficientemente sobre ellas. Y es este último punto el que me ha llevado a realizar esta reseña.

Aún teniendo claro que este magnífico clásico de la BD no necesita que nadie  le haga propaganda, y menos aún yo, también tengo claro que las obras importantes nunca tienen excesiva publicidad, y menos en este medio que no es tan querido. Por esa razón he decidido, quizás ingenuamente ( la intención es lo que cuenta, ¿no?), divulgar aún más el prestigio de está formidable obra del noveno arte. Y ¿ por qué está y no otra ? Pues  porque me la descubrió un amigo bloguero, ha sido una de mis últimas lecturas, y, principalmente, porque me ha gustado mucho y considero que os puede gustar a más de uno, en el caso de que acabéis por leerla.

Los que ya la conozcáis tendréis que perdonad el hecho de que sobre ella tan sólo diré cosas tremendamente resabidas pero que, quizás, sean las que acaben de animar a dar el paso definitivo a quienes no la conocen.



"La marca amarilla" es un álbum, de historia autoconclusiva, que pertenece a la serie Las aventuras de Blake y Mortimer. Concretamente es el quinto de la serie, tras la trilogía de "El secreto del Espadón" y el díptico "El misterio de la gran pirámide" y fue publicado en 1953. Su autor completo, el belga Edgar P. Jacobs, fue un importante colaborador del gran Hergé hasta el punto en que trabajó en varios de los  albúms de Tíntin, aún sin aparecer acreditado. Es así, evidente y manifiesto, la destacada influencia que Hergé  tendría en la obra de Jacobs en solitario. Pero sería injusto , y totalmente falso, pensar que Jacobs se dedicó exclusivamente a explotar lo aprendido al lado de Hergé en su propia colección sin explorar más allá, en una andadura más personal.



Si uno mira los dos álbums de "El misterio de la gran piramide"  observa claramente una brillante y bastante fidedigna versión del estilo gráfico de Hergé, que se evidencia sobretodo en los rostros de muchos secundarios.  Eso no quita que el aspecto visual de esta historia en dos álbums sea francamente maravilloso, un ejemplo de laboriosidad y virtuosismo gráfico. Pero como Jacobs, según parece, no quería pasar a la historia como un imitador o simple continuador del estilo gráfico de Hergé  es en "La marca amarilla" donde ya empiezan a concretarse y vislumbrarse ciertas diferencias notables respecto a su maestro. Por un lado, los rostros de los personajes, en general, ganan un aspecto más realista y más personal. Lo mismo sucede con sus figuras que se acercan a un mayor realismo respecto a Hergé, pero que no obstante continúan aferrándose a ciertos principios o señas propias de la línea clara. Por ejemplo, Jacobs sigue cultivando el gusto por las líneas continuadas y depuradas, por la ausencia de sombreados, por los colores de una pieza, y todo aquello que sigue dando a sus cómics una patina clásica, pulcra y preciosista. En este sentido se puede afirmar que su admiración por autores del tipo de Alex Raymond, sumado a su influencia por Hergé, poco a poco van dando lugar a un estilo personal y definido dentro de la línea clara franco-belga. 

El referido distanciamiento no sólo se da a nivel gráfico si no que cuando uno lee un álbum de Blake y Mortimer en seguida comprueba que el tono general es muy distinto al de su precedente Tíntin. 



La realidad es que Jacobs, más amante de la ópera y lo dramático que su maestro y amigo Hergé, se decanta por un tono más serio y adulto de lo aventurero. De esta forma nos encontramos que Blake y Mortimer nunca serán tan "maltratados" por su autor como lo fuera el reportero del tupé amarillo por el suyo.  No al menos de esa forma casi burlona, tan deudora del slapstick cinematográfico, que hiciera tan querido e inolvidable  a Tintin.  Mientras que en Tíntin encontramos un sentido de la aventura juvenil, muy físico, con enormes dosis de humor, en "Blake y Mortimer" encontramos un sentido de la aventura más severo, más cercano a Sherlock Holmes o ciertos prototipos de la novela de intriga. 

En ese sentido "La marca amarilla" es un perfecto ejemplo de ese tono diferencial, en este caso incluso sombrío, dado que gran parte de los acontecimientos se dan durante la noche o en espacios cerrados.

Es verdad que todo y su pretendida "seriedad" o "realismo", más alejado de derroteros humorísticos,  nunca llegamos a suponer a ninguno de los protagonistas en verdadero peligro. De hecho, en prácticamente ninguna serie del género, y menos clásica, lo hacemos. Pero sí que es cierto que por el tono general de la obra nos resulta más convincente el peligro que puede acechar a Blake y Mortimer que el que pueda acechar a Tintin. Y no vaya nadie a confundirse, porque ésto no es una crítica o ensalzamiento de uno u otro tono, si no tan sólo la rubricación de esa diferencia. 




Uno de los aspectos que sí mantiene Jacobs de Hergé, admirablemente además, es su dedicación por la documentación. 

Para realizar "La marca amarilla", Jacobs se trasladó a Londres, donde está ambientada la historia, para documentarse y realizar fotografías de muchas de las localizaciones que a la postre aparecerían perfectamente retratadas en las viñetas. 

El álbum se inicia majestuosamente con una esplendida muestra de este trabajo. 



Acaban de dar la una de la madrugada y el Londres de los años 50 dormita en la oscuridad bajo una intensa lluvia. Pero no todo el mundo descansa en esa desapacible noche. La guardia real, encargada de vigilar todos los recovecos de la magnífica fortaleza de la Torre de Londres, se encuentra ocupada en su habitual labor cuando de repente hay un apagón. La cosa se complica, y la noche se torna más desapacible, cuando comprueban que ¡ han robado la Corona Imperial !

Uno de los guardias no tarda en descubrir, desafiantemente colocada en la puerta de acero de la estancia, una marca amarilla que indica la autoría de tan audaz robo. Pronto conocemos que en las últimas semanas se han producido una serie de crímenes, a cual más sorprendente, perpetrados por alguien a quién la prensa a dado a llamar, a tenor de su tarjeta de visita, como la marca amarilla. Evidentemente, las fechorías del misterioso malhechor han puesto en jaque a Scotland Yard y es aquí donde entra el dúo protagonista compuesto por el capitán del MI5 Francis Blake y el profesor escocés Philip Mortimer.  



De esta forma tan prometedora da comienzo esta aventura plagada de intriga, misterio, acción y sorpresas que, curiosamente, deriva a derroteros que nos recuerdan a la obra de  H.G Wells.

Jacobs consigue conducir firme y hábilmente al lector hasta una resolución final que si no completamente sorprendente si que está bien elaborada, y que ha dejado, a su paso, un buen número de estupendas escenas como, por ejemplo, la persecución en los muelles de Londres. 

Por otro lado, la amenaza conocida como La marca amarilla exigirá el máximo esfuerzo a todos los niveles por parte del dúo protagonista. Sus increíbles habilidades y proezas traerán de cabeza a más de uno, y no me refiero únicamente a los desbordados agentes del Yard. 

Y como no quiero ahondar en más aspectos o comentarios acerca de la trama que puedan incidir en una primera lectura, si queréis saber más del argumento tendréis que probar por cuenta propia.



Sin embargo, si diré que Jacobs emplea para la narración un estilo bastante clásico que puede pesar a según que tipo de lector. Sobretodo a aquel más perezoso y poco amigo de los textos de apoyo densos y extensos. 

Y es que el autor belga, peca de un estilo sumamente literario que si bien está conseguido en sus textos y tono, se vuelve redundante cuando se dedica poco más o menos que a narrar por escrito aquello que ya estamos viendo. Le sucede algo similar  al "Flash Gordon" de Alex Raymond, o a aquellos cómics más clásicos, que no conscientes de su capacidad narrativa puramente gráfica se reforzaban con estos textos innecesarios.

Pero bueno, que nadie vaya a alarmarse porque esta característica de la serie es pecata minuta en comparación con lo que ofrece y puede que incluso sea del gusto de algunos lectores. 



Visto en líneas generales "La marca amarilla" es un cómic realmente estupendo, donde Jacobs se revela como un autor completo, en la línea de Hergé, al ocuparse tanto del dibujo como del guión y trama. Toda una joya de orfebrería y muestra del buen hacer y la más elevada elegancia de la BD clásica. 

Se da la anécdota curiosa, e incluso simpática, que después del viaje a Londres con objeto de sacar fotos y documentarse para la historia, Jacobs se encontró con que su aventura le llevaba a desarrollar una importante escena en el puerto y ¡ no había hecho fotos ni tomado notas del puerto fluvial de Londres ! Pero bueno, la valúa de un autor se mide también por su capacidad para sortear imprevistos como éste, así que Jacobs se fue al puerto fluvial de Bruselas para salvar el problema y el resultado fue francamente satisfactorio. 



Para aquellos, que no conociéndola, os decidáis por probar con un álbum de la serie os recomiendo éste. No soy un experto en ella; de hecho sólo he leído hasta el momento tres de sus álbums; pero pienso que es la mejor opción  por la sencilla razón de que es una obra unitaria ( no como otras de la serie), que se resuelve en un sólo álbum y donde parece ser que Jacobs alcanza unas cotas de calidad que lo han llevado a ser considerado por muchos como su mejor álbum. Mejor probar lo mejor de la oferta para saber si nos merece la pena continuar con ella, ¿no?

No quisiera terminar esta entrada sin dedicársela al amigo Olrik, que fue quien me "descubrió"  esta estupenda serie. De la misma forma que él hizo conmigo, espero que este humilde texto, y sobretodo las arrebatadoras imágenes del trabajo de Jacobs que lo acompañan,  sirvan para animar a otros a conocer las peripecias comiqueras de este par de aventureros.

Olrik, ya he pasado el testigo.


Mi valoración: 8'5 ( sobre 10 )




...Y como es habitual en el blog os dejo un vídeo relacionado con la entrada. En este caso una exposición dedicada al trabajo de Jacobs en "Blake and Mortimer" y que demuestra que su obra sigue gozando de un increíble interés por parte del aficionado. 




lunes, 18 de febrero de 2013

"TODO UMPA-PÁ" de Goscinny y Uderzo




Autor: RENE GOSCINNY, ALBERT UDERZO
Título original: Oumpah-Pah. L' integrale
ISBN/ASIN: 9788421688670
Editorial: SALVAT
Fecha de publicación: 1958
Fecha de edición: 2012


Jareth: LA RECUPERACIÓN DE UN CLÁSICO QUE SE FUE DEMASIADO PRONTO

Si os gustan los tebeos de "Asterix y Obelix", o el trabajo de sus autores, el guionista Goscinny y el dibujante Uderzo, estáis de suerte porque recientemente ( finales del pasado año ) la editorial Salvat ha decidido reparar una injusticia que se mantenía ya demasiado tiempo: la práctica imposibilidad de hacerse con su obra Umpá-Pa en castellano ( Oumpah-Pah  en el original francés). Para tan celebrada ocasión Salvat ha optado por un formato integral, de un sólo volumen,  que recupera la totalidad de la obra del personaje. Es decir, los cinco álbums aparecidos en la mítica revista Tintín y las planchas originales en las que los autores crearon al personaje y que, sin éxito, intentaron colocar en el mercado norteamericano de los años cincuenta. Pero hagamos un poco de la historia de este estimable personaje, hijo de dos de los grandes del cómic franco-belga...


Umpa-pá, el piel roja, es concebido en el año 1951 como fruto del acariciado sueño de sus autores, sobretodo de Uderzo, de triunfar en la entonces meca del cómic y la animación: Estados Unidos.  Ambos piensan que realizar una tira humorística centrada en un piel roja y su tribu, que mantendrían sus tradiciones en tiempos modernos,  les llevaría a calar en el gusto del lector norteamerican pero no fue así. Todo y contar con la traducción de los textos por  Harvey Kurtzman ( el fundador de la mítica revista MAD ) y los rótulos a cargo del  rotulista habitual de Milton Caniff ( autor de Terry y los piratas ) el proyecto no tuvo recorrido o, en palabras del mismo Uderzo, "no cuajo". 

Esta profunda decepción de un proyecto, en el que los autores habían puesto tanto empeño así como ilusiones, les llevó a aparcar el personaje durante siete años.  Pero, afortunadamente, ni Goscinny ni Uderzo, cuando las cosas les fueron mejor, se olvidaron de su estimado piel roja así que decidieron recuperarlo en el año 58, dentro del seno de la revista belga Tíntin, con profundos cambios respecto a su primera aparición. El replanteamiento del personaje les condujo a ambientar sus aventuras en siglo XVIII, la época de la colonización del Nuevo Mundo por parte de franceses e ingleses. En ese sentido y aún con su tono claramente humorístico, la serie abogó, en líneas generales, por la historicidad y la documentación. Son muchos los aspectos que extrajeron de la realidad histórica de los indios de la época, como ciertas pruebas de habilidad, siguiendo un poco la línea de trabajo que el propio Goscinny había explorado con éxito en Lucky Luke. Eso no significaba que cuando las historias, para ser más divertidas, o por puro gusto de los autores, debieran cometer incongruencias históricas renunciaran a ello en pro del rigor histórico. Por ejemplo, en  "Umpa-pá contra Hígado-Enfermo" aparecen los ejércitos prusianos cuando es un hecho patente que nunca participaron en la conquista de América.




Otra de las novedades de la serie fue colocar un personaje que sirvió de contrapunto humorístico al aguerrido y capaz Umpa-pá. Inspirándose en la relación de Laurel y Hardy ( el Gordo y el Flaco ) crearon a Hubert de la Pasta de Hojaldre, un torpe y, en ocasiones ridículo, militar francés que rápidamente se hizo amigo del protagonista en su primera aventura, "Umpa-pá el piel roja". De hecho, pese a que la titularidad formal de la serie la tenga Umpa-pá ambos compartieron protagonismo en todos los álbums, de igual forma que luego lo harían Astérix y Obelix.

Ese no es el único punto de similitud entre ambas series, sino que son muchos; hasta el punto que a cualquiera que lea este integral  le parecerá que los álbums de Umpa-pá son un meridiano ensayo de muchas de las claves que luego sus autores explotarían en su famosa serie de Astérix. Resulta interesante, a la vez que divertido, ir descubriendo, a medida que se leen estos álbums, cuanto deben los célebres galos de Goscinny y Uderzo a sus antecesores tebeísticos, los pieles rojas de las páginas de Umpa-pá




Al igual que en Astérix, encontramos en estos álbums una galería de destacados y divertidos secundarios, como el jefe Bisonte-gordo y el hechicero Como-llueve ( precedentes del jefe galo Abraracúrcix y el druida Panorámix ) o   desafortunados piratas, que tendrán la mala pata de topar en sus pillerías con el forzudo Umpa-pá, al igual que,  en la otra serie, otros piratas  topan recurrentemente con el imbatible Obélix. Por si fuera poco, las historias suelen acabar de forma festiva con el victorioso grito de júbilo de la tribu india de los Ya-va-Ya-va, llegado incluso el punto que el final de  "Umpa-pá en el sendero de la guerra", con los indios cantando y festejando en el interior del fuerte francés, en torno una enorme mesa de forma rectangular, nos recuerda inmediatamente a los finales de Astérix. ¡ Solo le falta un homónimo indio del bardo Asuracentúrix para ser idéntica ! ¡ Por tutatis ! (...o para el caso: ¡ por el Puma, mi totem ! )

En este sentido os aseguro que los fans de Astérix vais a disfrutar muchísimo con este integral. Y no vayáis a pensar que, por ser anterior, el nivel de calidad de Umpa-pá es desmerecedor de sus autores. Ni hablar de eso. Ambos están tan sembrados como acostumbraban en su época de mayor éxito. Aún con no alcanzar el olímpico nivel de los mejores "Astérix", los cinco álbums de Umpa-pá tienen un nivel, tanto de guión como gráfico, de primera línea.  Esos cinco álbums son: "Umpá-pa el piel roja", "Umpá-pa en el sendero de la guerra", "Umpá-pa y los piratas", "Umpa-pá y la misión secreta" y "Umpá-pa contra Hígado-Enfermo". Aunque pueden ser leídos independientemente, ya que poseen un carácter episódico,  guardan una continuidad entre ellos como puede encontrarse, por ejemplo, en algunos Spirou o Tintin. A continuación os comentaré brevemente alguna cosa de cada uno de ellos.



En "Umpá-pa el piel roja", el álbum piloto de la serie,  asistimos a la presentación de los personajes, su mutuo conocimiento, y algunas divertidas peripecias. Todo comienza con la llegada al Nuevo Mundo de Hubert Pasta de Hojaldre y su tropiezo con el mejor guerrero de la tribu de los Ya-va-ya-va, Umpá-pa. Hubert, que es capturado y conducido al poblado en calidad de prisionero, deberá superar una serie de pruebas para no perder la cabellera. Eso sí, no estará sólo porque el propio Umpá-pa lo ayudará. 

"Umpá-pa el piel roja" es quizás el más flojo de los cinco álbums, lo que no quita que sea una excelente y divertida toma de contacto con la serie. El humor de Goscinny es ya muy bueno y el dibujo de Uderzo hace gala  de un preciosista estilo humorístico, que, no obstante, se acerca a parámetros más "realistas" que los posteriores. Sinceramente me ha asombrado muchísimo la calidad gráfica de Uderzo en este primer álbum. Se nota que cogió el proyecto con muchas ganas y, que ya por entonces, era poseedor de una técnica e inventiva brillante. Puede que el estilo gráfico más descaradamente caricaturesco, sencillo y fresco, que coge la   serie conforme avanza fuera el más apto para sus objetivos, para su propia idiosincrasia, pero eso no reduce la sensación de que en este primer álbum Uderzo ya muestra una maestría envidiable. 



En "Umpá-pa en el sendero de la guerra" el estilo gráfico ya ha evolucionado hacia los derroteros mencionados y eso se aprecia, sobretodo,  en el aspecto de sus protagonistas. El argumento que nos presenta en esta ocasión Goscinny es sencillo pero rico en situaciones hilarantes. La tribu de Umpá-pa, los Ya-va-ya-va, se encuentra al borde de la guerra con sus rivales, la tribu india de los Pies Planos, y nuestros amigos deberán impedirlo. Como no, aparecerá un tercero en discordia, que no es otro que los soldados franceses del fuerte al que pertenece Hubert.  Goscinny aprovecha la delicada situación para presentar a nuevos y divertidísimos personajes que arrancaran sin compasión risas y sonrisas al lector.

En esta segunda entrega, la serie ya despega con todos sus recursos alcanzando una altura superior a la anterior que no cejara de aumentar.



El tercer álbum, "Umpá-pa y los piratas", es quizás mi favorito, o de lo más favoritos, entre otras cosas porque los protagonistas se trasladan a un entorno muy querido por mi, que no es otro que el mar. 

Umpá-pa y Hubert inician un viaje transoceánico con destino a Francia, que tiene por objeto proveer a los pieles rojas de un bien europeo del que no disponen: ¡ caballos ! El álbum narra el accidentado viaje y su encuentro con un grupo de, hasta el momento, temibles piratas. Póbrecitos. ¡ Me refiero a los piratas, por supuesto !.

En "Umpá-pa y los piratas", tanto Goscinny como Uderzo se encuentran ya en plena forma, demostrando que le han cogido completamente "el punto" a la serie. 

La verdad es que es un álbum francamente ágil, divertido y en el que uno no para de divertirse ni un momento. Al finalizarlo es difícil  no ser ya un rendido admirador de la serie.



El cuarto álbum es "Umpá-pa y la misión secreta". Tras desembarcar en tierras francesas, Hubert se dirige a la corte de su rey del que recibirá el encargo de hacer llegar un mensaje  al comandante de sus fuerzas en las colonias de América. Por supuesto, Hubert acepta, iniciándose así una entretenidísima historia de espionaje y persecuciones con la guasa y humor habitual de la serie. 

Este es un álbum que viene a   certificar el altísimo nivel de la serie, demostrando que lo anteriormente logrado no era una genialidad circunstancial. Goscinny y Uderzo evidencian, de esta forma,  que su colaboración está llamada a dar unas obras gloriosas e inolvidables para el noveno arte, cosa que hoy día ya nadie pone en duda. 

Curiosamente este fue el penúltimo álbum de la serie por motivos que luego explicaré.



Y así llegamos a "Umpá-pa contra Hígado-Enfermo" el último pero no menos logrado de los álbums de la serie. Un tebeo que supone un formidable ejemplo de los logros de la serie. 

De vuelta a América, Umpá-pa y Hubert descubren que el rey de los prusianos y el rey de Francia se han declarado caprichosamente la guerra lo que conlleva un inminente enfrentamiento entre ambos ejércitos. La cosa se complica cuando se fragua una alianza entre los prusianos y los Ojos Morados, una temible tribu india cuyo jefe se llama Higado-Enfermo. El desenlace de la contienda no os lo voy a contar pero ya os podéis imaginar la que puede liar el sin par Goscinny con semejante argumento. 



Y aquí acaban inesperadamente las magníficas historias de Umpá-pa y Hubert, ya que no hubo más álbums con posterioridad. ¿ por qué ? Pues leyendo el integral le parece a uno difícil de creer dado su notable calidad y la compenetración conseguida entre su tándem creador. Si atendemos únicamente a su calidad nos parece imposible dado que series mucho menos brillantes gozaron una trayectoria más larga, pero es una realidad que fue así. 

Al parecer, y según se descubre en los estupendos textos introductorios que contiene el integral, todo se fraguó de una forma un tanto ridícula. No sé, quizás Astérix y Obelix clamaban por ser su mayor éxito y ello exigió de la desaparición de Umpá-pa.  El hecho es que la revista Tintin hizo su habitual encuesta anual a sus lectores y el indio resultó ocupar  la ¿¡ undécima posición !? entre sus preferencias. Ambos autores, heridos profundamente en su orgullo tras la pasión volcada en este trabajo, se presentaron ante su director y le anunciaron que abandonaban la serie. Resulta gracioso que, por lo visto, Uderzo llegó a descubrir que uno de los dibujantes de la revista, con ayuda de su respectiva mujer, había recortado papeletas de las revistas que se encontraban en las librerías para acto seguido rellenarlas a favor de su propia serie. ¡ Cómo para fiarse de las encuestas ! 

Aún con todo lo dicho, el sentido común apunta a que la verdadera razón que llevó a ambos autores a abandonar la serie fué la aparición de Pilote, una nueva y celebrada revista ( ahora ya legendaria ) por la que tenían especial preferencia.

El ritmo de trabajo de Uderzo por aquellos años era insostenible ya que se veía obligado a realizar planchas para Umpá-pa, Astérix y Tanguy!  y lo confirmó el propio Goscinny cuando  declaró que: "Uderzo no podía hacerlo todo, y además el contrato con Le Lombard nos prohibía retomar Umpá-pa con otra revista".



Leyendo hoy día este integral, uno se lamenta de que Uderzo no pudiera con ese ritmo frenético de trabajo que nos hubiera dejado más álbums de Umpá-pa sin renunciar a Astérix, pero quién sabe, igual la calidad de los galos se hubiera resentido de ello.  ¡ Qué lástima que no tuviera la poción de Panorámix en su poder !  aunque ya es de dominio público que, aunque el viejo druida sea hijo de su lápiz y de la pluma de Goscinny, sólo él conoce la fórmula secreta que dota de insuperable energía a quienes la prueban. 

Basta con ver la que uno ya sabe la  última página de la serie para que de repente te pueda la nostalgia. En ella, Umpá-pa se despide, brazo en alto y bajo la lluvia, de su amigo Hubert, quién, a su vez, hace lo propio, pañuelo en mano, desde la empalizada de su fuerte.

Mirándola, cierta sensación de tristeza te embarga junto a los protagonistas. Esa pena de tener que despedirse prematuramente de unos personajes que prácticamente acabas de conocer y que, sin embargo, tan impagables momentos te han dado. Pero mirando bien la viñeta, uno descubre  que tanto Hubert como Umpá-pa sonríen. Luego caes en la cuenta de que en realidad estás de  enhorabuena; que debieras estar  de celebración; ya que, afortunadamente, las aventuras de Umpá-pa y Hubert vuelven a estar disponibles en castellano y pueden releerse cuantas veces uno quiera. 

Lo dicho, si os gusta la BD y Astérix no deberíais perderos este integral. 


Mi valoración: 8'5 ( sobre 10 )