jueves, 16 de agosto de 2012

"BATMAN: EL REGRESO DEL CABALLERO OSCURO" de Frank Miller



Autor: FRANK MILLER, KLAUS JANSON y LYNN VARLEY
ISBN/ASIN: 9788415520368
Editorial: ECC

Fecha de edición: 2012
Fecha de primera publicación: 1986
Páginas: 240.







Jareth: " ...HABEMUS PAPAM"


Algo parecido a lo que significa esta frase para un creyente debieron pensar muchos de los aficionados, y entendidos, del cómic de superhéroes de los años 80 con la rutilante irrupción de las obras de Frank Miller. Si para un creyente el "habemus papam" representa la confirmación del nuevo representante de Dios en la tierra, la superación de esa orfandad dejada tras la desaparición del anterior Papa, y el inicio de una nueva etapa, con un nuevo guía, que ha de traer la luz de lo divino a sus vidas, eso es, de manera profana, lo que significó Frank Miller para el cómic norteamericano en su más exitosa formula: la de los superhéroes. Pero a diferencia del líder religioso, Miller trajo para los suyos sombras y tinieblas. Unas sombras y tinieblas, maravillosas y fascinantes, seductoras e inquietantes, que vinieron a dinamitar los complacientes esquemas narrativos de un género que clamaba por un cambio hacia la madurez. Y, como toda madurez que se precie, vino acompañada de una rotunda perdida de la inocencia. Pero hagamos algo de memoria sobre la aparición  de este memorable ángel oscuro del noveno arte...



Corría el año 79, cuando el poderoso Jim Shooter decidió dar una oportunidad a un joven y desgarbado veinteañero con ganas de labrarse un camino en el mundo del cómic. Ese joven eran Frank Miller y la oportunidad se llamaba Daredevil. 

Por aquellos años la colección de Daredevil se encontraba en  horas bajas, como confirmaba su cambio a periodicidad bimestral,  habitualmente previo a la cancelación. Quizás por eso  Shooter no vio ningún riesgo añadido en darle una oportunidad al novato. Lo que supongo no entraba ni en sus más enardecidos sueños era lo que sucedió después. El joven Miller no tan sólo consiguió hacerse en poco tiempo con el guión de la colección, cuando había entrado solo como dibujante, si no que inauguró la más brillante etapa del diablo rojo de la Marvel hasta la fecha.



El secreto de Miller fue dar una vuelta de tuerca más al concepto del personaje ideado en los 60 por Stan Lee, Bill Everett y Jack Kirby, añadiéndole algunos elementos propios que lo llevarían a convertirse en uno de los iconos mejor perfilados de la Marvel, lejos del eterno secundario, y tibio sucedáneo de Spiderman, en que se había convertido. Con Miller, Daredevil pasa a convertirse en un personaje con un cosmos e idiosincrasia propios. El de Maryland vierte ya en Daredevil, con acierto y coherencia, muchísimos de los elementos que le harían mundialmente conocido. Elementos  como el marcado estilo noir de sus narraciones, su virtuoso recurso a la violencia, ya sea física como psicológica, su representación de la ciudad como nido de violencia, degradación  y perversión ( su inolvidable visión de "Hell's Kitchen"), su desconfianza hacia el establishment y lo institucional, su fascinación tanto estética como filosófica por el bushido y "lo samurai", que eclosionaría en su obra "Ronin",  etc.







El flamante camino inaugurado con el Daredevil de principios de los ochenta lo llevaría en poco tiempo a cimas inalcanzables para el común de los mortales. Cimas del medio como "Daredevil: Born Again (86)", "Daredevil: Love and War  (86-87)", "Elektra Assasin (86-87)" u otras, fuera del sello Marvel, como "Ronin (84)", "Sin City (91-2000)" o "Give me Liberty (90)", por citar algunas. Y es en esos fecundos mediados de los ochenta donde se forjaría la que quizás sea su mayor obra, o una de las mayores, porque la verdad es que con este hombre es difícil  pronunciarse definitivamente. Me refiero a "Batman: the Dark Knight returns", la obra que nos ocupa, que en breve tiempo sería seguida por el también imprescindible "Batman Año Uno (86-87)".



Cuando uno concluye "Batman: el regreso del caballero oscuro", por muchas veces que lo haya leído, desde que apareciera por vez primera en el año 86,  es fácil soltar un incontenible y  natural suspiro admirativo. Ya a  las pocas  páginas se tiene la clara conciencia de estar leyendo una obra que se encuentra  de forma sólida e imperecedera  en el Olimpo del Noveno Arte. A medida que vamos leyendo este regreso del caballero oscuro esa sensación se va afianzando e, increíblemente,  nunca se ve defraudada, en lo que es, sin duda, un logro de principio a fin. 







Pero una vez repartidos los laureles veamos donde se sustentan. 


Para empezar, Miller consiguió con esta obra, inaugurar un nuevo canon dentro del género de super-héroes que ya no tendría fin, aunque en menos ocasiones de las que nos gustaría se hayan alcanzado cotas a la altura de ésta. En el 86  también se empezó a publicar otra de las más indiscutibles joyas del Noveno Arte, con la que Dark knight returns comparte muchas concomitancias, y no me refiero a otras obras del propio Miller de aquel año,  también magistrales, sino  a "Watchmen" de Alan Moore.


Estaba claro que una nueva era se estaba inaugurando en los cómics de superhéroes. Una etapa más oscura y crítica que la de doradas épocas anteriores, pero en absoluto menos meritoria desde el punto de vista creativo. Si antes estaban Jack Kirby, Stan Lee, Ditko, Neal Adams y tantos otras deidades del cómic, la nueva generación no prometía menos con la irrupción  Miller, Moore, Sienkiewicz, Wolfman y otros, que venían a deconstruir los cimientos del panteón de un género de enorme éxito.




Al igual que, décadas antes, un género mítico como el western había dado en el cine un  giro hacia tonos más crepusculares,  el cómic con más motivos míticos y legendarios  por antonomasia, el de super-héroes, también hizo lo propio. De forma similar a como los westerns totalmente clásicos fueron sucedidos por otros  más desmitificadores y revisionistas, la hornada de nuevos talentos ( encabezada por Miller y Moore ) vinieron a ofrecer su equivalente en el mundo de los héroes con mallas. Curiosamente, uno de los temas más recurrentes del western crepuscular fue el que inauguró brillantemente esta nueva singladura en el cómic. Me refiero al tema de la vejez en un sentido amplio. Este es un tema muy presente en el  western crepuscular que  alumbró magníficas películas como por ejemplo  "Duelo en la Alta sierra" de Sam Peckimpah. Y es que el tema de la vejez, en el sentido de agotamiento, de caducidad, de ocaso,  no sólo de las personas y personajes si no del sistema entero, de sus valores, de sus métodos, de las formas narrativas, etc, es el que impulsa ese nuevo renacer. Es esa eterna sucesión entre lo viejo y lo nuevo, en la que uno necesita y requiere del otro, en el que uno se erige sobre los restos y las cenizas del otro, para trascender e ir más allá en busca de lo original.

En "Batman: el regreso del caballero oscuro" Miller nos propone, siguiendo ese patrón,  asistir a la última aventura de un envejecido y ya retirado Batman, como de forma similar haría años después Clint Eastwood en su "Sin Perdón". 




En un futuro indeterminado, un sexagenario Bruce Wayne, que sustituye la adrenalina de la lucha contra el crimen por la de las carreras de bólidos al límite del suicidio, comienza a tomar conciencia de que la presencia de Batman es más necesaria que nunca. La violencia sigue azotando las calles, sobretodo desde que un numeroso grupo de jóvenes, conocidos como los "mutantes", campan a sus anchas por Gotham, causando el terror y cometiendo impunemente un sinfín de crímenes a cual más atroz. Para más inri el comisario Gordon  se encuentra al borde la jubilación y su sucesora, la capitana Yindel, no valora tan positívamente como él ni sus métodos ni la aportación de Batman en la lucha contra el crimen. Los justicieros son cosa del pasado. Únicamente Superman se mantiene en activo pero de una manera prácticamente "invisible" y siempre a expensas de los deseos del gobierno. Un gobierno que debiera ser el imperio de la ley pero que es más bien la pura imagen de la corrupción y la degeneración. 

En este contexto tan decadente es en el que el Caballero Oscuro decide reaparecer tan fuerte como sus doloridos huesos se lo permitan. Su reaparición conllevará necesariamente también el regreso de sus antítesis, el Joker y Dos Caras, para desgracia de decenas de ciudadanos. Pero en sus nuevas aventuras Batman no estará sólo. Para la ocasión contará con la ayuda de un nuevo Robin, una hábil  jovencita llamada Carrie Kelley. Y la necesitará, ya que Batman no sólo tendrá que enfrentarse a los "mutantes", al Joker y Dos Caras, a la policía que lo considera un símbolo  anárquico que debe ser frenado, ...si no también a su viejo amigo Clark Kent, mundialmente conocido en su alter-ego de Superman.




Con este cóctel tan fuerte de ingredientes, Miller corría el grave peligro de conseguir una narración  ambiciosa pero terriblemente deslavazada, incapaz de encontrar la suficiente fluidez narrativa para conjugar tantos y tantos elementos con acierto. Eso probablemente hubiera sucedido con otro, pero no con Miller. Al igual que el Caballero Oscuro, éste se creció ante la adversidad y acabó regalando a los lectores una de las narraciones corales más complejas e inquietantes del medio.

Miller recurre magistralmente en Dark Knight a los textos de apoyo para dar voz a los pensamientos de todos y cada uno de los personajes de la historia, de forma que es sobre estas voces en "off" sobre las que se erige principalmente la narración. Una narración con un tempo logradísimo, que nos retrotrae al cine negro,  a Hammett, a Chandler, y a toda una tradición de artistas que hicieron del juego de luces y sombras el estilo de una realidad. Además, para no desorientar al lector, cada texto tiene un color que lo identifica con el personaje del cual es voz, por ejemplo el verde del Joker o el azul de Superman. Un recurso inteligente, además de gráfico y exclusivo del medio, para una historia donde nada sobra, donde cada perspectiva es necesaria y absorvente. Y es que Miller consigue dotar a cada personaje de una voz propia, consiguiendo uno de los mayores logros a que puede aspirar un guionista: diluirse tanto en cada una de sus creaciones que  no quede ni atisbo de él, si no tan sólo el grupo de personalidades perfectamente caracterizadas a las  que ha dado voz.  
Pero no tan solo eso si no que además construye un sin fin de jugosas e inolvidables escenas y situaciones que vienen rubricadas con unos textos realmente magistrales. 




En cuanto al aspecto gráfico, independientemente de que el estilo de Miller pueda gustar más o menos, hay que reconocer que a esta historia le viene como anillo al dedo. Es un estilo brusco pero tremendamente vigoroso, que junto a la brillantez de lo escrito, construye un omnipresente climax que impide que el lector pueda escapar ni un momento a la pesadilla que se  ha tejido con esmero  para él .

El Batman de este regreso es, pese a su vejez, más grandioso y monumental que nunca. Al lado de una pequeña Robin parece un Titan venido directamente del Averno.Y es que, 
 desde el primer momento, Miller renuncia al realismo visual en favor de un expresionismo narrativo donde lo que se busca es el impacto visual en cada viñeta. Y vaya si lo consigue. Sus figuras desprenden vehemencia por todos los lados.


También destaca su habilidad narrativa en la composición de página. Miller distribuye las viñetas de manera variada pero siempre óptima para la narración, intercalando páginas atiborradas de pequeñas ventanas con otras donde apenas hay unas pocas o directamente una que ocupa toda la página. El resultado es una agilidad visual maravillosa que contribuye a la perfección a sostener el ritmo del guión. Su atrevimiento narrativo es tal que  intercala de manera asombrosa, y a un ritmo vertiginoso, escenas con diferentes personajes. Lejos de perder el climax con tanto salto y cambio , Miller consigue que unas escenas refuercen cabalmente a las otras en una concatenación ininterrumpida en vistas a una macro-visión general superior.

Destacables son otras aportaciones, como el entintado de Klaus Janson, que respeta y embellece a la perfección el vigoroso dibujo de Miller, y el esmerado tratamiento del color de la premiada Lynn Varley.


Resumiendo, que el apartado gráfico de este Dark Knight Returns lo es todo menos convencional. Puede que haya lectores más cercanos al dibujo tradicional de tinte realista que hubieran preferido otro tipo de ilustrador, pero pienso que una obra de vanguardia como ésta merecía todo menos algo convencional. Pienso que Miller, en ese sentido, siempre se ha mostrado bastante acertado. Ahí están sus obras junto a Sienkiewicz o Mazzuchelli para corroborarlo. La verdad es que se me hace la boca agua imaginando que hubieran hecho Dave Mc Kean ( "Arkham Asylum") o el mismo Sienkiewicz con este sórdido guión. 

Aún con todo, y le pese a quién le pese, Miller nos regala algunas de las imágenes más memorables y duraderas del hombre murciélago, como las de su enfrentamiento con Superman o su liderazgo, a lomos de un caballo, de su grupo de encendidos seguidores. Son imágenes con mucha fuerza. De esas que siempre quedan en la memoria del lector, pese al paso de los años. 




Cambiando de tercio. Mucho se ha hablado de la lectura política que se puede hacer de esta obra, que la tiene. Está claro que los años ochenta fueron unos años importantes dentro de la llamada Guerra Fría, que de manera velada, ideológica, tecnológica, económica y social, enfrentaba a las dos mayores potencias del mundo. Era la época de Reagan y su proyecto Guerra de las Galaxias, de Gorbachov y la Perestroika, etc. Autores jovenes como Miller, que no permanecían en una burbuja de espaldas a la realidad, trasladaron sus inquietudes políticas, yo casi diría que filosóficas, a los cómics, planteando una serie de cuestiones hasta la fecha poco transitadas en el  maniqueo mundo de los héroes con mallas. Así no ha de sorprendernos en este cómic la esperpéntica aparición del presidente de los Estados Unidos (parodia descarada de Reagan), la amenaza nuclear soviética, y otros tantos elementos normalmente ajenos a este tipo de historias. En Elecktra Assassin, Miller volverá a hacerlo, al entender que el cómic no debe permanecer de espaldas a la historia, como si se encontrara en una paradisíaca isla, aislada de todo.

A partir de aquí la lectura que uno pueda hacer de la postura personal de Miller es personal e intransferible. También pienso que es lo menos interesante, ya que lo que importa es el retrato que Miller hace de diferentes posturas ante una misma situación, ejemplificadas a la perfección en los dos héroes por antonomasia de DC Cómics: Batman y Superman. Su enfrentamiento no sólo es físico si no ideológico. Ambos representan dos formas muy diferentes de enfrentarse a la villanía y el mal. Es el  enfrentamiento entre dos seres que debieran estar en el mismo bando pero al que sus métodos llevan a enfrentarse. Uno representa la luz, el otro las tinieblas. Uno es el mártir inhumanamente misericordioso, como sólo un Dios indestructible puede serlo, el otro tan sólo un hombre, ansioso de una justicia muy humana, que incluye el castigo inmediato y rehuye el perdon. Y aunque se note claramente la predilección de Miller por personajes tortuosos como Batman y Daredevil, que tontean con  planteamientos políticamente  incómodos o directamente reaccionarios, tampoco deja de reconocer algunas virtudes y aportaciones de Superman; también defectos ( su suma docilidad con el gobierno). 




El enfrentamiento entre ambos es mayúsculo. El mejor que recuerdo entre dos super-héroes. Y su final tampoco tiene desperdicio. ¿Cómo se resolverá el enfrentamiento definitivo entre estos dos campeones, también amigos? Ya tardáis los que no lo hayáis leído. 



Batman es más que nunca en Dark Knight Return ese lado oscuro de la lucha contra el mal, que   a pocos les gusta reconocer y mirar de frente, sobretodo a los bien pensantes,  pero que en el fondo se sabe más necesario y propio de lo que gustaría.  Batman representa ese lado más oscuro, indómito y primario de nuestra consciencia, que a muchos les aterra liberar o tan siquiera respetar. 

Al empezar el cómic, a modo de atmosférico prólogo,  aparece un artículo  periodístico firmado por Jimmy Olsen, que habla del papel de los héroes,  de su recuerdo, y que definirá todo el tono del cómic. Entre otras cosas en él se dice: " Hablan sobre el Hombre de Acero. Sobre la Princesa Amazona. Pero nunca hablan del malo. Del cruel. El que no podía volar ni doblar acero con sus manos. El que asustaba a todos y se reía de todos nosotros por ser unos cobardes envidiosos. No, nunca hablan de él...ni uno de ellos quiere oír hablar de Batman". 





También destaca en este cómic la utilización y continua referencia de Miller a la televisión, a la que dicho sea de paso no deja muy bien. Las continuas apariciones de informativos, que se reconocen por su diseño de viñeta a lo pantalla de televisión ochentera, contribuyen enormemente al clímax de caos y desconcierto que preside todo el cómic. Los noticiarios son retratados como una frívolo y desquiciado medio de generar opinión con desconocimiento, en aras del espectáculo y las audiencias,  más que de la razón. Su ritmo y aparición es frenético, continuo, alienante.

Son fantásticas, por ejemplo,  las  apariciones de ridículos "entendidos"  o de psiquiatras que se creen con la llave para curar psicopatias como la del Joker o Dos Caras, y que son continuamente burlados por éstos. 





A los amantes de las referencias les encantará también ver a Lois Lane, como directora del Daily Planet,  haciendo una firme defensa de Batman o a Selina como madame de un negocio de prostitución, pero sobretodo la reaparición de un providencial y  otoñal Green Arrow. Y hablando de referencias, me ha hecho mucha gracia ver el casi imperceptible guiño a otro de los grandes del cómic, Alan Moore,  al colocar en una viñeta a un joven vestido de Miracle Man.

Vamos, que Miller no deja títere con cabeza en esta crepuscular historia que nadie debiera perderse y que, con total merecimiento, es ampliamente reconocida como una de las joyas indiscutibles  del noveno arte.  

Mi valoración: 9'5 ( sobre 10 )






viernes, 10 de agosto de 2012

"EL LABERINTO DE LAS SIRENAS" de Pío Baroja



Autor: PÍO BAROJA
ISBN/ASIN: 9788470350351
Editorial: CARO RAGGIO

Fecha de publicación: 1923
Fecha de edición: 1998

Sinopsis:
El mediterráneo, el enigmático personaje de la Roccanera, el laberinto de Toscanelli, las odas al mar de los antiguos. Baroja imagina lo que podría haberle ocurrido a un vasco como él en estos ámbitos, poblados por hombres y, sobre todo mujeres, sutiles y apasionados a la vez, enamoradas de la belleza y sin rigideces en la conducta.



Jareth: "LA SIRENA BAROJIANA"


Pese a tan prometedor e intrépido argumento poca aventura, en el sentido más clásico del termino, encierra esta novela del magistral Baroja. Muy diferente a la maravillosa y según mi criterio muy superior "Las inquietudes de Shanti Andia", que junto con ésta forman parte  de su tetralogía sobre el mar. Mientras en aquella la descripciónes vivaces, los diálogos frescos y cierto aire aventurero, a la par que también reflexivo, surcaba entre sus páginas, en ésta nos encontramos con algo diferente.

"El laberinto de las sirenas" no es una novela de acción aunque este protagonizada por un hombre de acción, como gustaba definir Baroja a cierta tipologia de hombre que aparece en gran parte de sus novelas. Es principalmente, al menos así me lo pareció a mí, una novela estética, que se regodea en la contemplación y la descripción no sólo de paisajes sino también de caracteres. Y muy bien por cierto. No obstante al acabarlo uno tiene, pese a la calmada placidez que le produce su lectura, la impresión de que no se nos ha contado nada o prácticamente nada, al menos en el sentido activo al que habitualmente nos tiene acostumbrado el vasco. Al menos nada importante o trascendente. Y eso es porque esta no es una novela repleta de sucesos y acciones memorables sino una novela que me recuerda a (y aquí me permito trazar una metáfora para ilustrar lo que pienso sobre ella) un plácido y soleado día ocioso de verano donde uno se dedica sencillamente a ver pasar el día, de forma lánguida pero no pesada, y a disfrutar tan solo viendo eso: pasar ese precioso día. De hecho ese es el principal recuerdo que me queda de ella: el haber disfrutado de sus descripciones, de sus personajes, de su poesía y de cierto tono melancólico y vago que susurra la novela que, como si de un canto de sirena de tratase, acaba sedando y hechizando con su músicalidad, aunque al despertar a uno le quede la sensación, pese al agradable recuerdo, de haber sido embaucado. No sé. Quizás por esto, además de por otros aspectos más evidentes, Baroja decidiera llamar al libro "El laberinto de las sirenas".

Mi valoración: 6 ( sobre 10 )


viernes, 3 de agosto de 2012

"JIRÓN NEGRO. VOLUMEN 1- ORIGEN" de Busquet y Mejan


Autor: JOSEP BUSQUET, PERE MEJAN.
ISBN/ASIN: 9788415201847
Editorial: DOLMEN EDITORIAL
Fecha de edición: 2012
Número de páginas: 108


Jareth: "UNA DE MONSTRUOS, JIRÓN, Y ESPADA"

Tras su premiada "La revolución de los pinceles", los catalanes Josep Busquet y Pere Mejan nos presentan en "El jirón negro: Origen" al peculiar personaje que da inicio y nombre a una, esperamos, larga y exitosa saga que hace de la acción y el humor negro sus principales caballos de batalla. Pero veamos de qué trata el Jirón Negro...

 En una innominada ciudad, de una indeterminada Edad Media con tintes fantásticos, aparece por vez primera el Jirón Negro, una especie de antihéroe enmascarado que se enfrenta con las monstruosas criaturas que pululan por la noche, aterrando y devorando a los desvalidos ciudadanos, y lo hace en pos de...( el que espere que diga honor, justicia, venganza y motivaciones por el estilo va errado, si es así  éste no es su cómic ni el Jirón su héroe) como decía..., en pos de  dinero, alcohol y mujeres. Y es que el Jirón Negro  de alguna manera es una versión humorística y rufianesca de los prototipos heroicos tan dados en el género de aventuras o de superhéroes o, lo que es lo mismo, una divertida subversión de éstos.  Para empezar el propio Jirón es un vampiro.  No un vampiro atractivo, noble, y refinado como quisiera su lord padre, si no un vampiro a lo nosferatu, es decir, esmirriado, feo, calvo y de vestir andrajoso, aunque tremendamente fuerte y feroz. Cuando adopta su atuendo de Jirón su imagen y porte tampoco mejoran demasiado, aunque pase a  cubrirse con una raída capa negra y una capucha de puntiagudas orejas. Además del Jirón en la ciudad hay otros que se enfrentan a los monstruos, aunque estos sí, con fines más altruistas. Son los héroes, una especie de freakis ingenuos e idealistas, que centrarán las iras del Jirón, en su  pretensión de enojar a su arrogante padre que lo tacha de "oveja negra". Me pareció especialmente divertido el encuentro del Jirón con "El justiciero del Martillo", una indisimulada parodia del Thor de Marvel. O el innegable parecido del Jirón a Batman (caricaturesco, se entiende), que no sólo se limita a su aspecto sino a su costumbre de moverse por los tejados y reposar junto a graníticas gárgolas. Me ha recordado mucho a Dave Sim y su Cerebus, que gustaba también de introducir claras referencias paródicas a los super-héroes, como por ejemplo su trastornado y metamórfico Cucaracha Luna. El Jirón y Cerebus también comparten su frecuente malhumor y genio, tras lo que se esconden ciertas debilidades y carencias. No obstante, las semejanzas no van mucho más allá ya que donde Sim se mostraba tremendamente ambicioso, tanto en el modo narrativo como en las complejidades de sus historias, Busquet se muestra bastante más comedido en sus aspiraciones, que parecen no van más allá que las de puramente entretener y sacar alguna que otra risa, que no es poco. Donde Sim se planteaba complejas críticas a estamentos históricamente importantes como el poder político o religioso, Busquet, mucho más modesto,  utiliza a éstos sólo en el sentido de que vehiculan  situaciones trepidantes e hilarantes. Por ejemplo, y como no podía ser de otra forma en un cómic de contexto medieval con monstruos incluidos, aparece la temida Inquisición, que luego se verá para sorpresa del lector utiliza recursos no tan lejanos a aquello que combate. 



El album está estructurado en cortos capítulos o escenas que tienen por título alguna palabra que adelanta ya mucho sobre los mismos.



En cuanto a lo gráfico consideró que el trabajo de Mejan es el idóneo para el tono de la historia y del personaje. No obstante, en algunos momentos se echan a faltar unos fondos más trabajados en la línea de la BD.  Está claro que el dibujante centra todo el peso en sus personajes, en sus movimientos, sus planos, y en definitiva en el efectismo que consigue con muy pocos elementos dentro de cada una de sus viñetas. Aparte del correcto uso que hace Mejan del blanco, del negro y de los grises, me han gustado especialmente las imágenes del Jirón envuelto en sombras. 




El humor, baza fundamental del cómic, viene dado tanto de forma dialogada como visual (impagable la imagen del jirón orinando en una estatua femenina que representa a la Justicia), también por la combinación de ambas.  Es un humor en la línea del humor que se lleva ahora: contundente, políticamente incorrecto, gamberro y con mala leche. Y no lo digo en un sentido negativo, que conste. 



El otro caballo de batalla, la acción, tampoco está nada mal porque, pese a no darse situaciones especialmente originales, el dibujo de Mejan es lo suficientemente ágil y vibrante para dotar de interés a este tipo de escenas. 


Todo y lo dicho, el cómic no renuncia a ir dotando poco a poco de relieve al aparentemente frívolo Jirón. A lo largo de sus páginas iremos conociendo su relación con las mujeres y con su padre, que nos darán alguna información del por qué de sus actos y su personal idiosincrasia. Y todo ello de forma bastante acelerada ya que el cómic se lee en lo que dura un suspiro.



En definitiva, Busquet y Mejan sientan con este primer volumen las bases para una serie que parece prometer mejores entregas. Leyendo el Jirón he pasado un rato agradable, entretenido, con algunas risas, pero no he llegado a desprenderme de la impresión  de que podría llegar a ser mucho más de lo que en realidad es. Está claro, y sin querer establecer comparaciones, que muchas sagas no dieron en su primera entrega lo mejor de si mismas, si no que necesitaron algo de rodadura para llegar a sus cotas más elevadas. Tengo la impresión de que el Jirón es una de esas sagas y que en esta primera entrega, por encima de todo,  los autores necesitaban sentar los cimientos del personaje y del cosmos en que éste desenvolverá sus andanzas. Pienso también que esa necesidad es la responsable de no haya una originalidad  mayor en la  historia. Pero bueno, esto son solo conjeturas mías. La verdad es que espero con ganas la aparición del segundo volumen "Sombras" y que  se confirme mi impresión de que la serie irá a más, así que me sumo a la proclama que el Jirón hace sobre si mismo...¡ larga vida al Jirón Negro !

Mi valoración: 6 ( sobre 10 ) 



miércoles, 1 de agosto de 2012

"LUCKY LUKE: REMONTANDO EL MISSISIPI" de Morris y Goscinny



Autor: MORRIS, GOSCINNY

Titulo Original: "En remontant le Missisipi"
ISBN/ASIN: 8467415428
Editorial: PLANETA DE AGOSTINI
Fecha de publicación: 1959
Fecha de edición: 2005
Número de páginas: 48


Sinopsis:
Los capitanes Barrow y Lowriver se disputan el monopolio de la circulación sobre el río Missisipi, y eso les conduce a organizar una carrera en la que el ganador se quedará con dicha ruta comercial. Barrow, que teme un intento de sabotage, se hace acompañar por Lucky Luke abordo del Daisy Bell. ¡Pero los malvados enviados por Lowrider ya se encuentran en el barco y su Ad Plower toma la ventaja!


Jareth: "I'M A POOR LONESOME COWBOY..."

"Remontando el Missisipi", o "Missipi arriba" en la edición de Planeta ( más fácil de encontrar) , es otra de las fantásticas aventuras del Lucky Luke, el cowboy hijo de la pluma de Goscinny y de los lápices de Morris, que a tantos lectores ha ido cautivando a lo largo de su historia. Me atrevería a decir que una de las mejores que llevo leídas junto "Al pie tierno" o "La escolta" (por citar solo dos) . En ésta, Lucky Luke se encontrará más lejos del Oeste de lo que acostumbra, en Nueva Orleáns concretamente, y en un contexto poco habitual para él, como lo es una travesía fluvial. Aún con todo, la diversión y el humor se suceden página tras página, a toda máquina, sin que aflojen en ningún momento hasta el desenlace final. El dibujo de Morris ha alcanzado ya en este album sus cotas más notables, tanto en la animación e ilustración de personajes como de escenarios. Aún así no dejaría de ir a más album tras album.  Y ¿qué decir del guión de Goscinny? Pues que su sentido del humor está ya perfectamente engrasado, con un grado de inventiva en el desarrollo de situaciones y personajes excelente. Por otro lado, se nota que, pese a ser un cómic de humor, hay detrás de su guión una destacada labor de documentación sobre el mundo que parodia. Es como abrir una divertida y fresca ventana al pasado.



Pese a todo, algunos de los personajes secundarios ( los indios, los negros libertados tras la guerra civil, etc ) recurren a estereotipos que resultan graciosos, siempre y cuando sean contemplados desde la inocencia, intrascendencia, deformación (premeditada y sabida), licencias, y libertades que se permite lo humorístico. ¡Si es que hoy día sería censurable hasta que Lucky Luke fume!. Y aunque soy totalmente anti-tabaco, he de decir que el personaje sin su cigarrillo y su estilo de liarlos no sería el mismo.



En definitiva, Lucky Luke vuelve a ofrecer aquello en lo que es más infalible. No, no su habilidad para resolver entuertos y para colocar balas allí donde quiere, que también. El cowboy Luke con este album regala a sus lectores lo que ya es habitual en todos los suyos, aquello que lo ha llevado a convertirse con pleno merecimiento en un icono imprescindible del noveno arte: un buen puñado de aventuras, que mueven sin remedio a risas y sonrisas, y que son paradigma de  diversión y entretenimiento. 

Mi valoración: 8 ( sobre 10 )




viernes, 27 de julio de 2012

"LOS GIRASOLES CIEGOS" de Alberto Méndez


Autor: ALBERTO MÉNDEZ
ISBN/ASIN: 9788433968555
Género: Narrativa
Editorial: ANAGRAMA
Fecha de edición: 2006

Sinopsis editorial:

Premio Nacional de Narrativa 2005. Este libro es el regreso a las historias reales de la posguerra que contaron en voz baja narradores que no querían contar cuentos sino hablar de sus amigos, de sus familiares desaparecidos, de ausencias irreparables. Son historias de los tiempos del silencio, cuando daba miedo que alguien supiera que sabías. Cuatro historias, sutilmente engarzadas entre sí, contadas desde el mismo lenguaje pero con los estilos propios de narradores distintos que van perfilando la verdadera protagonista de esta narración: la derrota. Un capitán del ejército de Franco que, el mismo día de la Victoria, renuncia a ganar la guerra; un niño poeta que huye asustado con su compañera niña embarazada y vive una historia vertiginosa de madurez y muerte en el breve plazo de unos meses; un preso en la cárcel de Porlier que se niega a vivir en la impostura para que el verdugo pueda ser calificado de verdugo; por último, un diácono rijoso que enmascara su lascivia tras el fascismo apostólico que reclama la sangre purificadora del vencido. Éste es el primer ajuste de cuentas de Alberto Méndez con su memoria y lo hace emboscado en un flagrante intento de hacerlo desde la literatura.


Jareth: "GRATA SORPRESA"

Eso es precisamente lo que me ha parecido la ahora célebre novela de Alberto Méndez. No he visto la adaptación cinematográfica que se ha hecho sobre ella o sea que mi acercamiento se produjo por pura casualidad y sin unas expectativas muy buenas, la verdad. Como me ha alegrado en esta ocasión que éstas se vieran defraudadas, ya que la novela me ha parecido excelente.

"Los girasoles ciegos" no solo cuenta con unas historias, personajes y circunstancias de por si ya interesantes, si no que además su estilo literario es maravilloso, fluido, evocador y poético. Es de esas novelas
 que atrapa tanto por lo que se narra por el cómo se narra. Sobretodo esto último sorprendente en un autor por entonces novel y en un subgénero, el de novelas sobre la guerra civil, tan trillado; aunque después de leida tengo mis dudas de que pueda enmarcarse dentro de ese subgénero ya que lo trasciende asombrósamente, sin ningún género de dudas, convirtiéndose en una obra literaria de envergadura. 

Una novela sobre los perdedores y su dignidad, sobre la derrota y sobre seres derrotados. Una novela que invita a la serena y placida reflexión.Y todo ello con una estructura en forma de cuatro historias que se entrecruzan o enriquecen de forma natural y preciosa, en absoluto forzada. Una obra de perfecta orfebrería pero al mismo tiempo bella en su naturalidad. Os la recomiendo. No os defraudará.

Mi valoración: 9 ( sobre 10 )


sábado, 21 de julio de 2012

"LOS MERCENARIOS" de Carrillo


Autor: CARRILLO
ISBN/ASIN: 9788499474519
Editorial: EDITORES DE TEBEOS
Fecha de publicación: 1985
Fecha de edición: 2012
Número de páginas: 254


Jareth: "AVENTURAS EN LOS MARES DEL SUR"


Magnífica edición a cargo de EDT, en un solo volumen, de uno de los clásicos aventureros del cómic nacional. El integral de "Los mercenarios" reúne en un cuidado blanco y negro todas las aventuras que Antonio Pérez, más conocido como Carrillo, dedicó al aventurero Tom Rowe y sus mercenarios, y que suma un total de doce episodios, si es que no he contado mal. El tomo viene además introducido por una elogiosa y emotiva reseña de Enrique S. Abulí que ánima, aún más si cabe, a aventurarse en sus copiosas páginas.



Conocida es la predilección de Carrillo por los relatos ambientados en los lejanos y exóticos mares del Sur. Una predilección que data de los lejanos veranos juveniles en los que pasaba ociosas horas enfrascado en la lectura de algunas de las novelas de Salgari, Jack London, Joseph Conrad y otros. Novelas que reunían un denominador cómún, la aventura, y una localización también común, los mares del Sur. 



No es de extrañar entonces, que a partir de ese momento, Carrillo dejará navegar sin rumbo su creativa imaginación por las cálidas aguas de esas latitudes, soñando con sus paradisiacos parajes y con sus mujeres de abrumadora belleza. Desafortunadamente para él no ha llegado a conocer directamente esos lugares por vicisitudes de la vida, como por ejemplo su confeso miedo a los aviones. Pero afortunadamente, para nosotros, si que los ha visitado en numerosas ocasiones en sus cómics. Y los ha visitado de la forma que más puede agradecer un lector de obras de ficción: sin complejos, sin restricciones, con pasión y talento, pero sobretodo con ese espíritu y hálito vital con el que se tejen las mejores historias y se animan las mejores fantasías, y sin el cual es difícil arrastrar a otros: el espíritu del propio disfrute con lo creado.








Pero centrándonos en el tema. ¿ De qué trata "Los mercenarios"? Pues bien, "Los mercenarios" narra las trepidantes vicisitudes del decidido Tom Rowe y su equipo de hombres en su objetivo de eliminar la pujante piratería que azota los mares del Sur. La historia da comienzo con el asalto, por parte de un grupo de sanguinarios piratas, de uno de los barcos de la Liga Ruysdaal, una compañía naviera de origen holandés, que lleva un preciado cargamento en copra. Los miembros de la Liga se reúnen en urgente consejo para debatir como afrontar este problema que de no ser resuelto puede llevarles a la ruina. Parece que las estrategias habituales y oficiales no surten ningún efecto, hasta que una atractiva chica, hija del presidente de la Liga, propone su inesperada propuesta: contratar un grupo de mercenarios que les de cobertura y protección. Como ella bien dice: "La Liga necesita acción, no promesas..." y aquí es donde entran Rowe y sus hombres. Esa chica bella y resuelta es Guillermina Ruysdaal,  la que a partir de ese momento se convertirá en la  coprotagonista y heroína de la serie. 

Se inicia así un conjunto de aventuras autoconclusivas de similar calidad y que se resuelven en unas veinte páginas aproximadamente. Pese a poder ser leídas de forma independiente guardan  continuidad entre ellas, de forma que se puede apreciar una evolución en la relación entre los personajes, y más concretamente entre Tom Rowe y Guillermina.


El hecho de que sean episodios conclusivos redunda en cierta concentración de la acción que normalmente favorece el ritmo pero que algunos casos, los menos, transmite una incomoda sensación para el lector que se traduce en una resolución demasiado atropellada de según que situación. Como digo, no es un problema mayor pero si que he tenido, en alguna ocasión, cierta sensación de brusquedad en la transición de una viñeta a otra que ha afectado a la fluidez narrativa del episodio.




Pero si hay algo que caracteriza a "Los Mercenarios", a mi humilde parecer, es la sencillez y transparencia en sus aspiraciones. Carillo desde el primer momento no oculta sus intenciones de ofrecernos un puro divertimento, un conjunto de historias que se presentan desnudas, sin dobleces, simbolismos mal llevados, ni distintos niveles de lectura. "Los mercenarios" es, en este sentido, la aventura por la aventura. O sea, la mejor manera de entender ese maravilloso género que tantas y tantas horas de diversión de calidad, maravilla y evasión de la rutina a proporcionado a millones de personas y niños, y sin el cual estoy convencido que la vida de muchos hubiera sido diferente. Y lo digo por experiencia propia.



Los personajes de Carrillo, ya sean protagonistas o secundarios, siguen ese principio de sencillez y claridad que tienen sus historias. Cierto es que hay personajes de doble cara, esos viles y taimados traidores que han poblado siempre este tipo de historias, pero nada más. Además, estos se descubren fácilmente por el lector páginas antes de la revelación final, sin que ello reste interés a lo acontecido. Es decir, que todos los personajes pese a su carácter arquetípico cumplen perfectamente su función de personajes subordinados al único principio de entretener. 



El protagonista, Tom Rowe tiene algo de héroe romántico desengañado, con apariencia de tipo duro y aparentemente de vuelta de todo, muy seguro de si mismo, que recuerda a héroes del tipo Rick en "Casablanca" o a Corto Maltés, por poner tan sólo dos ejemplos de este tipo de personaje. Viene a ser algo así como un Bogart del cómic pero con la fachada de galanes de la época más al estilo Gregory Peck o Robert Taylor ( sin bigote ), que le dan un marcado carácter seductor aún cuando no se lo propone.








Todo el cómic posee cierta aura de cine negro, hábilmente mezclado con el ambiente exótico y marinero de Conrad o London. Es algo apreciable tanto en el dibujo, un maravilloso blanco y negro, como en el estilo. 



Y como en toda película de cine negro o cine de aventuras que se precie no podían faltar las mujeres, que van desde la femme fatal que pese a su aparente odio se siente atraída por el protagonista ( pantera amarilla, en este caso) hasta la co-protagonista, una chica preciosa y resuelta ( Guillermina ). Este es un elemento común de las famosas mujeres de Carrillo. Son hermosas y de sensuales formas pero nunca quedan reducidas a un mero objeto de comparsa en lo sucedido, sino que poseen un carácter autónomo y fuerte que les lleva a disputarse el protagonismo incluso con el héroe. Son esos "tiras y afloja" con estas fascinantes mujeres el ingrediente final que completa todo aquello que debe reunir un clásico del género aventurero ( inagotables malos muy malos, amigos fieles, un héroe atractivo y valiente, y mujeres bellas y de carácter).



A todo ello debemos unirle una forma lineal y clara de narrar, sin saltos temporales ni acrobacias de montaje, que hace que se pueda seguir su lectura sin apenas esfuerzo para centrarse en lo que a Carrillo realmente le importa.






Otro aspecto característico del autor de Masnou, y del que Abulí se hace eco en su prólogo, es el tratamiento visual de sus mujeres. Para empezar llevan poca ropa, justificado por el contexto en el que se desenvuelve la acción, y eso permite observar el dominio en las formas femeninas de este autor, que siempre opta por mujeres de evidentes redondeces y curvas en las antipodas del prototipo de mujer  extremadamente delgada que se lleva hoy día en las pasarelas de medio mundo. Pero aunque Carrillo sea famoso por sus mujeres la realidad es que todo su dibujo es en sí destacado. En cada una de las páginas de este, sus "Mercenarios", demuestra su portentoso control de las figuras humanas, del vestuario, de los vehículos... en definitiva, de todo lo que entra en sus pobladas viñetas. Su fantástico estilo realista le llevó a ilustrar incluso algunos clásicos literarios en la memorable colección "Joyas Literarias" de la editorial Bruguera, que tanto contribuyo a acercar a los más jóvenes a un buen número de obras universales.





Si aún no habéis hecho las adquisición de cómics para las vacaciones tened en cuenta que "Los mercenarios" es una lectura veraniega perfecta, muy refrescante,  que os acercará a esos clásicos que tantas veces hemos visto en el cine y degustado en novelas y cómics. ¡Y por si fuera poco se encuentra a un precio imbatible! 


Tan sólo me queda esperar que EDT se decida por editar de una forma tan loable más obras de este fantástico autor, que rehuyendo la trascendencia nos acerca a lo atávico, a aquel espíritu aventurero que late en el fondo de todos los hombres, enterrado la mayoría de las veces bajo los sólidos muros de la comodidad y seguridad que otorga la rutina.



Mi valoración: 7 ( sobre 10 ) 




sábado, 14 de julio de 2012

"TRILOGÍA DE ALEXANDROS" de Valerio Massimo Manfredi



Autor: VALERIO MASSIMO MANFREDI
Género: Novela histórica
Editorial: DEBOLSILLO
Fecha de publicación: 1998


Trilogía compuesta por:

- EL HIJO DEL SUEÑO ( Aléxandros, il figlio del sogno )
- LAS ARENAS DE AMÓN ( Le sabbie di Amon )
- EL CONFÍN DEL MUNDO ( Le confine di mundo )


Sinopsis:

Nadie puede permanecer indiferente ante la belleza de Alejandro, ni ante la grandiosidad de su Imperio, que se extendió desde el Danubio hasta el Indo. Un hombre considerado un Dios por sus contemporáneos, de ardientes sueños y violentas pasiones, que le consumieron hasta finalmente destruirle. Su vida transcurrió en un mundo de leyenda. Ésta es su historia.





Jareth: ¡ SI YA ME LO DECÍA MI PROFESOR DE HISTORIA ANTIGUA !


Buena trilogía de la vida del legendario conquistador macedonio Alejandro Magno. Una obra  a camino entre la historia y el mito, donde Manfredi, como no podía ser de otra forma, en una saga de ficción de este género que se precie, es fiel a los aspectos históricos pero sin dejar que estos lo sean todo, asfixiando su narración, su interpretación del personaje, su inventiva y, en definitiva, su recreación. He de confesar que en el momento de su aparición, en forma de aclamados best-seller, tuve mis reticencias. Reticencias que, como acostumbra a pasar, son fruto de un prejuicio que a veces nos favorece (evitándonos según que lecturas) y otra nos perjudica, como en este caso. Por suerte, mi entonces profesor de historia de la filosofía antigua, que además era toda una autoridad en el mundo greco-romano como demostraba a diario en sus magistrales clases, nos habló de esta trilogía. Y muy bien, por cierto. No se equivocaba, como de costumbre en estas cosas. Me encontré con una serie de novelas  bien trabajadas, tanto desde el punto de vista histórico como del novelístico. Un conjunto de  libros que entendían que no eran tratados de história sobre Alejandro Magno pero tampoco  novelas sin responsabilidades ni deberes (como ocurre con algunas obras de otros géneros). Eran unas novelas idóneas para acercarse a una de las personalidades más fascinantes y controvertidas de la antiguedad, y así conocer sus aventuras, sus conquistas, sus extremas pasiones.








En definitiva, una estupenda trilogía que dota al personaje histórico de vida, rellenando así, con esmero, respeto y  criterio, las grietas que la historia tiende a dejar.


Mi valoración: 7 ( sobre 10 )


* No quisiera terminar esta entrada sobre uno de los personajes más fascinantes y legendarios de la historia antigua sin hacer referencia a un célebre episodio que siempre me ha maravillado, y en el que podemos decir que incluso el gran Alejandro fué vencido por la agudeza y llaneza de un excéntrico, pero ejemplar,  filósofo que vivía tal cual predicaba: Diógenes de Sinope, más conocido como Diógenes el Perro.  Se dice de él que vivía en una tinaja cual perro, en las calles de Atenas,  y que hacía de la extrema pobreza una virtud, siguiendo con inflexibilidad los principios cínicos de austeridad y autosuficiencia. También se cuenta que sus únicas pertenencias eran un manto, un zurrón, un báculo y un cuenco, hasta que un día vio a un niño bebiendo agua con las manos y se desprendió de este último. Pues bien, cuenta la leyenda que el gran Alejandro Magno, que había tenido como preceptor al mismísimo Aristóteles, se encontró con Diógenes una soleada mañana. Alejandro admiradaba a Diógenes como ejemplo  de  integridad y coherencia para con los principios y pensamientos personales, así que se acerco a él y le dijo que le pidiera lo que quisiera que él se lo daría. Diógenes, que estaba tumbado a los pies del hombre más poderoso del momento, le respondió que sí, que podía hacer algo por él... retirarse porque le estaba quitando el sol. 

Sin duda, una de esas fantásticas y parabólicas escenas que la historia antigua atesora y regala a quienes se le acercan. 


domingo, 8 de julio de 2012

"FUNERAL" de Emilio Balcarce, Ceferino López y Jok


Autor: EMILIO BALCARCE, CEFERINO LÓPEZ y JOK
ISBN/ASIN: 9788493813536
Editorial: LIKANTRO
Fecha de edición: 2012
Número de páginas: 48
















Jareth: UN REQUIEM POR DIOS ALGO... MOVIDITO

Venido del otro lado del océano ha llegado a nuestras tierras "Funeral" y ha venido, en parte, para demostrar las posibilidades y talento que tiene el cómic americano que no es norteamericano.  "Funeral", de los guionistas Emilio Balcarce y Ceferino López, e ilustrado por el argentino Jok, viene a certificar que los yankees, en contra de lo que parecen indicar a veces las ventas, no son ni muchos menos los únicos capacitados para realizar un blockbuster comiquero, repleto de acción y espectáculo, tanto visual como argumental, que es capaz de inducir, además,  a cierta reflexión sobre nuestro papel en el universo.  Pero veamos de que trata el cómic en cuestión.



"Funeral" narra de manera briosa y sucinta qué es lo que sucede cuando un buen día ameriza en medio del océano lo que parece ser una nave espacial. La sorpresa y conmoción viene cuando esa nave parece ser un inmenso sarcófago estelar que contiene el cuerpo inerte de un titánico alienígena con aspecto de anciano que se supone es... ¿Dios? Y no un dios cualquiera si no el Dios de todos los hombres, el que nos hizo a su imagen y semejanza, al margen de cualquier religión o creencia. Pero, como acostumbra a suceder, no todos están de acuerdo sobre el significado de esta llegada y aquí es cuando comienza el auténtico lío. El general al mando del dispositivo militar, que protege el sarcófago de la locura de  los miles de fieles concentrados a su alrededor,  contrata los servicios de Agustín Feder, un brillante y  excéptico arqueólogo, con el fin de que  demuestre que el sarcófago no contiene otra cosa mas que una peligrosa amenaza extraterrestre que hay que neutralizar. 



Así comienza la trepidante aventura en que se verá envuelto el arqueólogo Agustín Feder, y que dinamitara totalmente su vida y sus creencias tal y como las había conocido hasta ahora. "Funeral" baraja hábilmente una amplia variedad de ingredientes: acción, misterio, sorpresas, amor, sexo, religión y muchas cosas más. El guión de Balcarce y Ceferino López sin renunciar a su principal baza y objetivo, el entretenimiento, ofrece una serie de interesantes consideraciones acerca de los hombres y la deidad. Para ello utilizan la jugosa idea, que hicieran famosa autores como Von Danïken, de que la humanidad es fruto de la ciencia extraterrestre, pero haciéndola suya y derivándola a derroteros apocalípticos y concienciadores ( por ejemplo es fantástica la secuencia donde se nos cuenta el por qué de la muerte de Dios ). El resultado general, y atendiendo a sus objetivos, es notable. La estructura del guión es sólida, sin lagunas o escenas innecesarias, los personajes están bien definidos ( aunque algunos de ellos no vayan, como es habitual, más allá del arquetipo ) y los diálogos bien construidos.





Por otro lado, el dibujo de Jok se encuentra a la altura del guión, ofreciendo al lector una grata experiencia visual, que viene además apuntalada por un buen uso del color infográfico. 




Pues nada, recomendaros este logrado blockbuster ( en el mejor sentido de la palabra) que más allá del mero entretenimiento puede que os impela a alguna que otra reflexión. A ver si sus buenas ventas reaniman el alicaído mercado del cómic argentino ( y latinoamericano en general ) para que pueda seguir dándonos obras de calidad similar a ésta... o superior, ¿por qué no?


Mi valoración: 7 ( sobre 10 )

miércoles, 4 de julio de 2012

"NARCISO Y GOLDMUNDO" de Hermann Hesse



Autor: HERMAN HESSE
Título original: Narziß und Goldmund
ISBN/ASIN: 9788435034920
Editorial: EDHASA
Fecha de publicación: 1930
Fecha de edición: 2007
Número de páginas: 368

Sinopsis:
En una lejana e idílica Edad Media, Narciso y Goldmundo es la confrontación entre dos elementos básicos de la personalidad humana: el racional y el instintivo, lo consciente y lo emotivo, la ciencia y el arte. Narciso encarna el rigor idealista, el espíritu ascético, la claridad. Goldmundo es el alma artística y errante, sumida en un problema terriblemente trágico, atraída por el amor mundano y la pasión de vivir.





Jareth: MI PRIMER ENCUENTRO CON HESSE


Esta fue la primera novela que leí del célebre premio Nobel alemán, posteriormente nacionalizado suizo, y con ella me ganó para siempre. Independientemente de que algunas obras de él me gusten más que otras, Hesse es de esos autores a los que siempre vale la pena leer, porque de su lectura siempre se extrae algo valioso e irrepetible, genuino.

Ésta en concreto es una novela repleta de un claro simbolismo dónde se encarna de forma poética y extrema la dualidad del hombre,; una novela de iniciación ( bildungsroman) al más puro estilo alemán. Hesse recoge así el testigo de sus admirados Goethe y Novalis, por citar solo a dos de sus influencias, para llevarlo a su singular terreno.



En "Narciso y Goldmundo" el lector asiste, como privilegiado espectador, a la evolución espiritual de un personaje conmovedor y fascinante en su contacto, o choque, con el mundo que lo envuelve. Todo ello narrado con una cadencia y un lenguaje hechizante, envolvente y cautivador. 


El ritmo es languido pero en absoluto pesado, justamente el que requiere una narración no de meras acciones sino  de una sucesión de acontecimientos en otro orden; un orden más intimo y sacro: el de la yoidad más profunda. 

Una de esas infrecuentes novelas que ofrece mucho al lector tanto en el ámbito de lo estético como en el de lo reflexivo. Muy recomendable.

Mi valoración:  9 ( sobre 10 )