viernes, 2 de marzo de 2012

"GROENLANDIA - MANHATTAN" de Chloé Cruchaudet



GROENLANDIA-MANHATTAN


Autor/a: CHLOÉ CRUCHAUDET
Título original: GROENLANDIA - MANHATTAN
ISBN: 9788467904017
Género: Cómic, Novela gráfica
Editorial: NORMA EDITORIAL
Fecha de publicación: 2008
Fecha de edición: 2011
Número de páginas: 136


Sinopsis:
Año 1897, Estados Unidos. Época de exploradores y nuevos y emocionantes descubrimientos. El comandante Robert Peary intenta una vez más, sin éxito, llegar al Polo Norte. Pero en esta ocasión no vuelve con las manos vacías, sino con cinco esquimales.

Gran Premio GOSCINNY 2008



Jareth: ENTRE DOS MUNDOS

Antes de dar inicio a la lectura de Groenlandia-Manhattan dos cosas sabía sobre este cómic venido de tierras francesas: una, que estaba basado en una historia real, y dos, que había obtenido el gran premio que lleva por nombre el de uno de los más importantes guionistas de cómic galo, el sin par Goscinny. Simplemente con estos dos datos y unas expectativas del todo inciertas, me lancé a la lectura del que rápidamente se me reveló, para mí sorpresa, como uno de los mejores cómics que he leído en los últimos tiempos. 


Desde el primer momento,  quedé rendido ante la belleza y sencillez del dibujo de Cruchaudet,  que además venía inmejorablemente acompañado por un color ideal en tonos blancos, azules y violáceos, que aún dotaba de mayor atmósfera a la narración.  Sin duda, es una autora a seguir no tan sólo por su talento narrativo como guionista si no también por su excelencia en lo gráfico.



La historia da comienzo con el accidentado transporte de un enorme trozo de meteorito al barco de procedencia norteamericana, comandado por el capitán Robert Peary, un explorador obsesionado por ser el primero en alcanzar el Polo Norte. La intención de Peary es llevar este meteorito al museo de Nueva York, para así seguir recibiendo subvenciones y ayudas que le permitan continuar con su inalcanzable reto. 

En esta ocasión no sólo volverá con el meteorito si no con un grupo de cinco esquimales del lugar, entre los que se encuentra el pequeño Minik y su padre. El hallazgo del meteorito quedará inmediatamente en un segundo plano a su llegada a New York, dada la enorme expectación que despierta el grupo de esquimales entre los neoyorkinos. No hay que olvidar, que se trata del año 1897 y el mundo "¿civilizado?" siente una enorme curiosidad por todo aquello que tenga que ver  con regiones inexploradas y remotas del mundo. 



El encuentro entre estos dos mundos, el de los esquimales de Groenlandia y el de la cosmopolita Nueva York, será vivido en primera persona por parte del pequeño Mimik, de manera profundamente intima, y está claro que no saldrá indemne de él.

Cruchaudet cuenta con enorme sensibilidad y emotividad, pero rehuyendo el dramatismo fácil, la historia de un niño que ya no volverá a ser el mismo a raíz de su drástica inmersión en un mundo, que originariamente no es el suyo, pero del cual ya no se podrá desprender nunca.  




En Groenlandia-Manhattan se narra una historia real acerca del impacto y las penosas consecuencias que puede llegar a tener el choque cultural, sobretodo si es fruto del colonialismo más inconsciente o salvaje.  A veces,  incluso del bienintencionado.




Precisamente, uno de los aspectos más interesantes y destacados de esta obra es que su autora rehuye los arquetipos, los tópicos, y todo aquello que tiene que ver con una división maniqueista y simple de la realidad, otorgando al lector suficientes elementos para que edifique su propia reflexión. La historia de Minik, en manos de Cruchaudet, se convierte así no tan sólo en una maravilloso entretenimiento, en una magistral historia henchida de sentimientos, que provoca emociones viñeta tras viñeta, si no también en una equilibrada exposición de los problemas identitarios, que aunque bajo otras formas, son más vigentes ahora que nunca. 




Leyéndolo es fácil pensar en los jóvenes saharauis que durante un periodo vacacional vienen a gozar deslumbrados de los favores de nuestra sociedad, de su opulencia, para luego ser devueltos a la cruda cotidianidad de su realidad. En Groenlandia-Manhattan  se apuntan algunas de las consecuencias irrevocables que pueden producir esos cambios de entorno tan radicales en los impresionables espíritus de los niños.  La valoración que se haga  ya depende del lector.



El cómic se completa con unos extras finales que contienen un epílogo a cargo de Delphin Deloget (realizadora del documental "¿Quién se acuerda de Minik?), numerosas fotografías relacionadas con esta historia ( entre ellas algunas de Peary y de Minik ), y una bibliografía y direcciones web útiles para aquellos que gusten de indagar más en esta  conmovedora historia. 




Resumiendo, un cómic totalmente recomendable se mire por dónde se mire;  de esos que no se olvidan fácilmente y a los que uno vuelve varias veces a lo largo de su vida. Gracias a la fantástica labor de Cruchaudet yo si me acuerdo y acordaré de Minik... ¿y vosotros?


Mi valoración: 9 ( sobre 10 )



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